Las remesas que recibieron los hogares salvadoreños representaron el 26.3 % del producto interno bruto (PIB) en el primer trimestre de 2026, reporta el Banco Central de Reserva (BCR).
De enero a marzo de 2026, las remesas sumaron $2,435.59 millones, mientras que el PIB llegó a $9,261.8 millones.
Las remesas son uno de los indicadores económicos de mayor seguimiento por su peso en la economía salvadoreña. El Censo de Población 2024 reveló que el 26.8 % de los hogares salvadoreños recibe estos ingresos mensualmente, cuyo principal destino es el consumo y el sostenimiento familiar.
Si se compara únicamente con el primer trimestre de los últimos 35 años, el peso de las remesas en 2026 es el más alto registrado por el Banco Central. Si se contrasta con otros trimestres, es la séptima tasa más alta desde 1991.
En el histórico del BCR, la participación de las remesas alcanzó un máximo de 28.15 % del PIB en el segundo trimestre de 2025. El resto del año se comportó así: 25.22 % en el primer trimestre de 2025, 27.7 % en el tercero y 26.75 % en el cuarto.
A estas cifras históricas les anteceden un 27.22 % reportado en el tercer trimestre de 2020 y un 27.24 % en el segundo trimestre de 2021.
Riesgos a la vista
La última edición del informe anual Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, publicado el 20 de agosto por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), destaca que las remesas mostraron una dinámica resiliente en Centroamérica durante el primer trimestre.
Dicho reporte señala que estos ingresos son “críticos para la sostenibilidad de la posición externa” de las economías centroamericanas, en especial de Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde llegan a representar el 20 %.
Sin embargo, la agencia de Naciones Unidas advierte que las remesas en Centroamérica enfrentan “múltiples riesgos” en 2026, como la disminución del número de remitentes activos en Estados Unidos, las restricciones migratorias y una menor resiliencia del mercado laboral estadounidense.
“Estas perspectivas anticipan que la capacidad de las remesas para operar como mecanismo compensatorio y contracíclico del déficit de la cuenta corriente en 2026 será más acotada”, advierte.
