“Nosotros no vamos a hacer un acuerdo de ese tipo. Ellos tienen derecho a hacer en su país lo que determinen. Nosotros también tenemos derecho a decir que no estamos de acuerdo”, dijo la mandataria en su habitual conferencia matutina.
Sheinbaum reaccionó así a la decisión del Pentágono, que este mes estableció una nueva zona militarizada a lo largo de más de 100 kilómetros en la frontera con México, incorporándola a la base de Fort Bliss, cerca de El Paso, Texas.
Un día antes, la embajada de EE.UU. en Ciudad de México advirtió a los migrantes que ingresar sin autorización a estos territorios podría conllevar “multa, arresto, enjuiciamiento y encarcelamiento”.
En ese contexto, la presidenta reiteró su desacuerdo con el enfoque militarista y señaló que la migración debe tratarse desde una perspectiva social. “Nosotros creemos que la orientación debe ser distinta y lo planteamos siempre, pero de ninguna manera nosotros, imagínense, vamos a acordar una cosa así”, afirmó.
La medida estadounidense se suma al creciente protagonismo del Pentágono en los asuntos migratorios del país vecino. Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, las detenciones en la frontera han disminuido significativamente, pasando de 124,000 en diciembre a menos de 30,000 en febrero.
Durante su gestión, Trump ha promovido un enfoque duro en política migratoria, militarizando la frontera, ejecutando redadas, revocando beneficios y solicitando el despliegue de 10,000 efectivos de la Guardia Nacional mexicana para contener el flujo migratorio y de drogas.