El Centro de Predicciones Climáticas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) emitió este jueves la «Advertencia de El Niño», confirmando que las condiciones atmosféricas y oceánicas de este fenómeno climático ya están presentes en el Pacífico.
La transición ha sido rápida. El mes pasado, la temperatura de la superficie oceánica en la principal zona de monitoreo (Niño-3.4) se encontraba en +0.4 °Celcius. Sin embargo, en el boletín emitido en junio, la NOAA confirmó que este indicador alcanzó los +0.7 °Celsius, superando así el umbral de +0.5 °Celsius requerido de forma sostenida para declarar oficialmente el inicio del fenómeno.

Junto con la confirmación de su llegada, el reporte de junio incluye una actualización en las proyecciones de intensidad para finales del año. El informe indica que existe una probabilidad del 63 % de que El Niño alcance la categoría de «muy fuerte» durante el periodo de noviembre a enero de 2026-2027.
Según el documento oficial de la NOAA, de cumplirse este escenario, el actual desarrollo «estaría posicionándose entre los eventos de El Niño más grandes en el registro histórico que data desde el 1950».
A pesar de esta proyección, la institución científica estadounidense mantuvo la cautela en su diagnóstico y aclaró que la magnitud del calentamiento del océano no es una garantía de desastres generalizados en tierra.
«Aun eventos fuertes de El Niño no traducen a los impactos esperados en todas partes, pero los eventos más fuertes pueden inclinar significativamente las probabilidades a favor de los resultados esperados», detalla el informe.

Llamado a activar planes en Centroamérica Ante la confirmación de la NOAA, las autoridades meteorológicas internacionales señalan que el tiempo de preparación preventiva concluyó y es momento de la respuesta institucional.
Rodney Martínez, representante de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió recientemente a los países de la región que «el impacto de todo esto ya se está sintiendo en Centroamérica».
«La información disponible actualmente al día de hoy es suficiente para activar los planes nacionales y locales de preparación y respuesta frente a las condiciones del Niño», indicó Martínez. El experto de la OMM enfatizó que los Estados no deben esperar más declaratorias oficiales, ya que el retraso en la actuación reduce la capacidad de proteger a los sectores vulnerables.
Para El Salvador, el inicio oficial de este fenómeno coincide con las previsiones emitidas previamente por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). La institución salvadoreña proyectó desde marzo que, tras un periodo de lluvias normales durante el trimestre de abril a junio, se espera un escenario con precipitaciones «por debajo de lo normal» a partir del mes de julio