Frente a la llegada del fenómeno de El Niño, las redes sociales y algunos medios de comunicación se han inundado de términos apocalípticos como «Súper Niño» o el «Niño Godzilla». Sin embargo, las máximas autoridades meteorológicas a nivel mundial han sido categóricas: estas clasificaciones no existen en la ciencia y solo generan desinformación.
Durante un reciente seminario web sobre la preparación ante este fenómeno, Rodney Martínez, representante de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), desmintió el uso de este vocabulario. «No existe y la OMM no reconoce los términos Godzilla o Súper Niño para la clasificación de los eventos del Niño», aclaró.
La preocupación de los científicos radica en la proliferación de pronosticadores no oficiales que generan pánico sin asumir responsabilidades. Martínez criticó a «gurús» climáticos: «Es crítico utilizar y diseminar información de fuentes oficiales; todos los gurús que están apareciendo ahora no aparecerán cuando se equivoquen o cuando hayan hecho un mal pronóstico», zanjó.
El peligro de distorsionar la urgencia
Felipe Costa, investigador del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), explicó cómo se originó esta distorsión.
Señaló que cuando las instituciones científicas comenzaron a emitir las alertas tempranas, algunos medios de comunicación e instituciones no científicas tomaron los datos y los rebautizaron con nombres llamativos.
Costa reconoció una paradoja en esta situación: aunque científicamente rechazan el término «Súper Niño», el impacto mediático ha servido «para dar un sentido de urgencia que siempre es importante para poder prepararnos». No obstante, el riesgo de distorsionar la información científica sigue siendo alto.
Ante este escenario, la directriz de la OMM para la población y los tomadores de decisiones es clara: no guiarse por titulares alarmistas, sino por los datos de lluvia y temperatura que emiten los servicios meteorológicos de cada país (como el Ministerio de Medio Ambiente en El Salvador), ya que son «las instituciones nacionales las que rinden cuentas a la ciudadanía y hay que seguir la información pública, no hay que seguir la desinformación».
La última actualización del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA indicó una inminente llegada del Niño, sin embargo, frente a la presencia de una extrema intensidad indica que no hay certeza, “ya que ninguna categoría de intensidad supera la probabilidad del 37 %”.
A este llamado de cautela, la NOAA indica que los eventos más fuertes de El Niño “no garantizan impactos más severos, solamente aumentan la probabilidad de ciertos impactos”. Es decir, aunque los modelos contemplan un evento fuerte, todavía no existe consenso científico suficiente para anticipar un “Súper Niño”.
En abril pasado, los meteorólogos confirmaron la presencia del Niño-neutro en las aguas de los océanos y pusieron fin al monitoreo de la Niña. El Niño es un fenómeno climático relacionado con las sequías, mientras que la Niña está relacionada con el aumento de las precipitaciones, huracanes e inundaciones.
