La Asamblea Legislativa aprobó este miércoles la reforma a la Ley de fomento de la expansión de las inversiones para abrir los incentivos fiscales a grupos corporativos o empresariales que sumen, con sus sociedades dedicadas a un mismo fin, un total de inversión de $75 millones o más, así como flexibilizar otros requisitos.
La ley, aprobada en enero de 2026, otorga créditos tributarios utilizables en el pago del Impuesto sobre la Renta (ISR) equivalentes al 10 %, 20 % o 30 % de la inversión expandida, aunque utilizables gradualmente.
Uno de los cambios es que, con la reforma, se permitirá que grupos corporativos o empresariales con una expansión mínima de $75 millones apliquen a estos incentivos.
La diputada Dania González, de Nuevas Ideas, leyó que ello permite «ampliar el universo de potenciales beneficiarios».
«Las reformas que estamos conociendo permiten ampliar el universo de potenciales beneficiarios, incorporando la figura de los grupos empresariales que operan coordinadamente en nuestro territorio nacional y que forman parte de una misma cadena productiva». Dania González, diputada de Nuevas Ideas.
La reforma eliminó la exclusión de empresas que hayan gozado de incentivos en el pasado, incluyó en los beneficios las compras de maquinaria y equipo a partir de la calificación otorgada por Invest, redujo de 10 a 5 años el requisito de tiempo mínimo de operación exigido a las empresas beneficiadas. También redujo de 10 a 4 los ejercicios fiscales declarados en Impuesto sobre la Renta como requisito y de 10 a 5 los años de estados financieros auditados que deben ser presentados.
Según la Agencia de Promoción e Inversiones de El Salvador (Invest) empresas en el país han expandido su inversión en $502 millones con la promesa de generar 2,246 nuevos empleos.
Claudia Ortiz, diputada del partido opositor Vamos, advirtió que la nueva ley no tiene «mecanismos que exijan una inversión que se traduzca en empleo, no se le exige la creación de determinado número de fuentes de empleos».
La diputada de Vamos sugirió también que haya un mecanismo para saber si la inversión de la empresa incentivada será «destinada a la automatización» para darle un incentivo menor o que haga una reparación.
Advirtió que la Inteligencia Artificial (IA) hace que no necesariamente la inversión en tecnología, automatización o expansión se va a traducir en la creación de empleos. «Es una realidad. No es un tema solo de El Salvador», dijo.
«Es algo que debe ser verificado porque la ley así como está no contiene ningún mecanismo para exigir que esas inversiones nuevas se traduzcan efectivamente en la creación de empleos». Claudia Ortiz, diputada de Vamos.
De acuerdo con la diputada Ortiz, la Ley de expansión de las inversiones «no es mala per sé» pero no necesariamente una inversión en maquinaria servirá para generar empleo y disminuir la cantidad de empleos informales.
Citó la Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV para decir que «la tecnología tiene que estar en función de la dignidad humana, protección de las personas y del bien común».
La diputada advirtió que, dado que el 61.3 % de los alumnos evaluados en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) tuvieron un bajo rendimiento en ciencias, matemáticas y lectura, existe un riesgo de que la próxima generación de trabajadores no esté preparada para el mercado laboral.
El diputado Reinaldo Carballo, diputado del Partido Demócrata Cristiano (PDC), aseguró que su fuerte es la «automatización, motores eléctricos y generadores», y que trabajó 30 años para la compañía Siemens. Señaló que recuerda que los contrataba un ingenio azucarero, un beneficio de café y una fábrica de cemento para «automatizar». «En ese entonces los sindicatos estaban bien movilizados por una corriente de izquierda, que automatizar iba a dejar sin empleo a mucha gente», dijo.
Según el pedecista, «costaba convencer a los líderes de los síndicatos» que se iba a «cuadruplicar la producción», lo que les iba «a garantizar tener un mejor salario».
«Sería mejor a través de esta ley fomentar para que estos empresarios de otros países, del primer mundo, vengan a El Salvador, en vez de que la gente vaya para allá, que las máquinas vengan, y aquí trabajen esta juventud salvadoreña». Reinaldo Carballo, diputado del PDC.
Por su parte, la diputada Marcela Villatoro, de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), aseguró es bueno apoyar al inversionista pero también al productor nacional.
La legisladora consideró que «no es malo» apoyar que se invierta en El Salvador y pidió «no satanizar a la industria nacional».
Lo que le falta a esta ley es que debería hacerse un artículo que busque que existan resultados, en determinado plazo, y también debería tener un mínimo de empleos permanentes. Todo esto basándose en resultados completos. Marcela Villatoro, diputada de Arena.
