Una investigación global publicada en el Chinese Medical Journal encendió las alarmas sobre el drástico incremento de la enfermedad renal crónica (ERC) en las mujeres. El estudio, liderado por los profesores Lin Sun y Zhifeng Sheng del Segundo Hospital Xiangya de la Universidad Central del Sur (China), destaca una creciente amenaza metabólica y cardiovascular que afecta de manera diferenciada al sexo femenino.

A nivel global, la ERC se posiciona como la séptima causa principal de muerte por enfermedades no transmisibles, afectando a entre el 11% y el 13% de los adultos. Según datos del Estudio de la Carga Global de Enfermedad, el número de mujeres con ERC pasó de 188 millones en 1990 a 359 millones en 2021. En ese mismo periodo, las muertes en la población femenina se elevaron un 181%.

«La carga de ERC en mujeres no solo ha aumentado, sino que también ha cambiado de naturaleza. Los factores metabólicos, como la diabetes, hipertensión y obesidad, ahora determinan la trayectoria de la enfermedad», explicó la investigadora Lin Sun.

Grupos de mayor impacto y factores de riesgo

El informe identificó dos franjas etarias con vulnerabilidades específicas:

  • Mujeres posmenopáusicas (50 años o más): representan casi el 90% de las muertes femeninas relacionadas con la ERC. La pérdida de protección hormonal tras la menopausia y el envejecimiento aceleran el deterioro renal.

  • Mujeres en edad reproductiva (15 a 49 años): los casos prevalentes en este grupo crecieron un 64%. La carga asociada a un índice de masa corporal (IMC) elevado aumentó más del doble (112.17%), mientras que el impacto atribuible al consumo de bebidas azucaradas se disparó un 132.97%.

Entre los subtipos de la enfermedad, la ERC asociada a la diabetes tipo 2 registró el mayor incremento en la tasa de mortalidad (36.93%), al tiempo que la nefropatía hipertensiva casi duplicó su prevalencia.

Conexión cardiaca y brecha geográfica

En 2021, las complicaciones cardiovasculares derivadas de la ERC en mujeres representaron 18.19 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), siendo la cardiopatía isquémica responsable del 60% de esta cifra, seguida por el ictus isquémico y la hemorragia cerebral.

El estudio también expone marcadas desigualdades: las regiones con niveles sociodemográficos bajos y medio-bajos soportan la mayor carga global de la enfermedad, mientras que Norteamérica registró el crecimiento más acelerado en la tasa de mortalidad.

Ante este panorama, los autores recalcaron la urgencia de implementar registros médicos de ERC desglosados por sexo, crear unidades multidisciplinarias cardiorrenales y fortalecer las políticas públicas enfocadas en la salud renal femenina.