Las familias que vivían hasta a 50 metros de distancia de las zonas más conflictivas por presencia de pandillas vieron afectado su nivel educativo y sus ingresos, destacó un estudio del Banco Mundial.
El informe, publicado este jueves, sostiene que el capital humano no solo se construye en las escuelas o clínicas, sino también en los entornos donde las personas viven e interactúan diariamente. El hogar, el vecindario y el lugar de trabajo se constituyen como tres espacios críticos para desarrollar habilidades y salud a lo largo de la vida.
La investigación señala que la violencia ejercida por las pandillas en San Salvador afectó la acumulación de capital humano, conclusión obtenida a partir de consultas presenciales realizadas en El Salvador.
“Un entorno local con violencia generalizada puede deprimir el capital humano. Esto se evidencia en datos históricos de San Salvador, donde las pandillas restringieron la movilidad, limitaron el acceso de los residentes a mejores oportunidades laborales y redujeron sustancialmente las tasas de graduación de la escuela secundaria”, indica el informe.
Las familias salvadoreñas en vecindarios controlados por pandillas en San Salvador tenían menos activos, menores ingresos y un nivel educativo más bajo en comparación con personas que vivían a tan solo 50 metros de distancia, fuera del territorio controlado.
De esta manera, la probabilidad de que un joven se graduara después de 10 años era menor en una zona bajo control de pandillas, mientras que fuera de esos territorios las posibilidades eran mayores.

Involucrar a los vecinos
Para el organismo multilateral con sede en Washington, el impacto de las políticas de desarrollo humano requiere coordinación entre sectores, la cual es más eficaz cuando se implementa a nivel de barrios, con la participación de actores de educación, salud y protección social.
En el caso de El Salvador, el Banco Mundial menciona que el Programa de Escuelas Seguras redujo la deserción escolar y el reclutamiento por pandillas al colocar agentes policiales en los centros educativos durante las horas de entrada y salida.
“Estos ejemplos subrayan la importancia de la planificación integrada de barrios para garantizar que actores y organismos locales de todos los sectores colaboren en mejorar los resultados en materia de capital humano. La forma más eficaz de apoyar la acumulación de capital humano puede, en ocasiones, implicar priorizar un sector que tradicionalmente no es el foco de la política social”, agrega el informe.
La vigilancia policial en la entrada y la salida de estudiantes comenzó en 2018 como parte de un plan de prevención. En marzo de 2022, el gobierno de Nayib Bukele implementó el régimen de excepción, que se prorroga mensualmente y que, según las autoridades de seguridad, ha permitido una reducción drástica de la violencia y los homicidios.
“Una importante ofensiva gubernamental lanzada en 2022 redujo drásticamente el crimen, pero aumentó dramáticamente la tasa de encarcelamiento en El Salvador”, menciona el estudio del Banco Mundial.