El descenso de dos metros que tiene el nivel del agua en el lago de Güija este 2026, Elmer solo lo ha visto cuando el verano va terminando, pero no en pleno invierno como actualmente.
Elmer Orellana es un pescador desde hace 40 años, pero aprendió el oficio a los nueve años de edad, cuando su papá lo llevaba en las lanchas sobre las aguas binacionales del espejo de agua ubicado entre Metapán, en el departamento de Santa Ana, y Guatemala.
«Esa es la preocupación de nosotros, que si no llueve se va a quedar así, y ya en la entrada de verano, el nuevo verano que viene, va a bajar más (el nivel del agua). Entonces esa es nuestra preocupación, va porque no solo vivimos de la pesca, también tenemos crianzas de pescado aquí en el lago. Entonces, esas al estar muy bajo el nivel se muere el pescado, ya incluso ahorita, ya se está muriendo porque ya está muy bajo», explicó el pescador.
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El también acuicultor relató que en su vida ha visto dos veces una situación de sequía extrema, aproximadamente en el año 2000, ocurrió una sequía similar que dejó al descubierto una parte del lago a la que llamaron «Playón»; en esa ocasión, la humedad aún resguardada en la tierra les ayudó y pudieron sembrar hortalizas que les sirvió para contrarrestar la falta de peces en Güija.
Pero ahora es diferente, la sequía ha sido tanta que ni las siembras prosperan. «Aquí nadie cosecha nada, todo se secó. La milpa la cortaron para darle de comer a las vacas», añade el pescador, quien en la tarde tomará su trasmallo para procurar unos cuantos peces «y hacer para el día».
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) fechó el inicio de la canícula el 23 de junio, una fecha anticipada a causa del fenómeno del Niño que también tomó fuerza para esos días. Desde entonces, en Güija han visto la lluvia «un par de veces», aunque en realidad ha sido más viento que agua, la última vez que llovió fue hace 15 días y desde entonces, el sol y el calor son los que reinan.
Güija es uno de los principales lagos del país, y es el espejo de agua que recibe el caudal del río Ostúa y posteriormente se convierte en el Lempa, el más importante y largo de El Salvador. Este lago provee de alimento entre 1,500 y 2,000 pescadores que viven a su alrededor, entre ellos, a los del caserío El Desagüe de Güija, donde habita Elmer.
Esta situación de escasez de agua y de lluvia fue calificada como «una desgracia» por el presidente del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), Ricardo Navarro, quien confirmó que el descenso de los caudales es generalizado, y los últimos reportes que tiene es que también está ocurriendo en el Bajo Lempa y en los ríos de Cabañas.
«Al no haber agua, pues ¿de dónde sacan el agua? Y esto es producto de algo que deberíamos nosotros venir manejando desde antes. Es que ese es el problema, que estas cosas no resuelven cuando usted la tiene enfrente, sino previendo cosa», dijo Navarro a Diario El Mundo.
Navarro reitera su propuesto de no deteriorar el territorio para que el suelo absorba la lluvia, «pero el problema es eso, que hemos deteriorado el territorio y lo seguimos deteriorando con estación a diestra y siniestra. Eso es donde el gobierno tiene que ponerse serio, y prohibir todo eso, pero aun el gobierno es cómplice porque ellos lo están haciendo también», añadió.
Diario El Mundo consultó al MARN si tienen reportado el descenso de caudales y de cuánto era esto, pero al cierre de esta nota, no hubo respuesta.
El pasado 25 de agosto, la Dirección General de Protección Civil emitió una alerta roja por la tercera sequía meteorológica reportada en el año, desde el pasado 7 de agosto, dado que las predicciones para el próximo trimestre señalan que el déficit de lluvia seguirá, y con ello, se incrementará la sequía en el oriente del país hasta en un 90 %.
Descargas y falta de ayuda
Sin embargo, Elmer señala que además de la sequía hay otro fenómeno que está secando al Güija y son las descargas que hace la Comisión Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) hacia este caudal.
El pescador pidió al gobierno «que dejen de sacarle agua al lago, porque la sequía no es tanto que el agua seca, sino que es la CEL la que hace descargas y bota no solo agua, la deja ir para río Lempa, sino que también el pescado, que se va también».
El hombre dice que la entidad les ha respondido que las descargas no se pueden parar, pero que pide que hagan conciencia y les siembren alevines para que el espejo de agua no se quede sin peces.
Por otro lado, los pescadores de Güija han resentido que la municipalidad de Santa Ana Norte no ha respondido a las súplicas que han hecho, ya que ya solicitaron víveres y trasmallos para sostenerse, pero los voceros de la comuna, aunque responden que sí, aún no materializan sus peticiones.
Sin agua potable
Si no fuera poca la preocupación de no tener peces para el sustento diario, la comunidad del Desagüe de Güija también afronta la escasez de agua potable, ya que esta semana fueron notificados que la racionalización del líquido será aún más porque el pozo de dónde se abastecen también redujo su caudal a causa de la sequía.
«Apenitas estamos agarrando quizás para tomar agua o hacer café más o menos unas dos cantaradas, quizás de 30 botellas estamos agarrando cada dos días», explicó Orellana.
Como último aliento, este jueves al menos ocho parroquias de Metapán, Santa Ana, Ostua, y San Miguel harán misas y jornadas de oración para pedir al Todopoderoso que mande lluvia para aliviar la sequía que asecha el sustento de todo un pueblo.
