Guillermo Egan, de Industrias Caricia, recibió el Premio al Emprendedor. / Fátima Muñoz


La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) reconoció anoche a las historias de éxito del Grupo Hilasal, la trayectoria de Industrias Caricia y la labor de la Fundación para la Edu­cación Experiencial Pablo Tesak.

Este año, la gremial conmemora su sexagésimo primer aniversario y en el marco del Día Nacional de la Industria entregó los Premios ASI, dedicados a “aquellos empresarios salvadoreños visionarios que, con su trabajo y determinación, dejan huellas imborrables en la historia de la patria”, aseguró Eduardo Cáder, presidente de la gremial.

A la ceremonia de anoche, asis­tieron representantes de los 23 sectores industriales y agroindustriales de El Salvador, además de funcionarios del nuevo Gobierno, como el vicepresidente de la República, Félix Ulloa, y diplomáticos e invitados especiales.

El Premio ASI 2018, máximo galardón que otorga la gremial, fue para Ricardo Sagrera Bogle, presidente de Grupo Hilasal.

“Agradezco infinitamente este honor que la ASI ha tenido a bien otorgarme (...). Recibo este premio en nombre de todo el equipo de Hilasal”, manifestó Sagrera en su discurso.

El Premio Emprendedor se otorgó a Guillermo Egan, fundador de Industrias Caricia, cuya historia comenzó en 1971 con un pequeño taller de pantuflas de descanso.

La visión del empresario permitió que a finales de los 90 llegaran al mercado centroamericano, logrando conformar una cadena de más de 80 zapaterías, y una producción mensual que supera los 200,000 pares.

El Premio al Empresario Benefactor lo recibió Ildiko Tesak, creadora de la Fundación para la Educación Experiencial Pablo Tesak.

La fundación, ubicada en el cantón Cabañas, de Ciudad Delgado, ha recibido a miles de niños de municipios de alto riesgo, para formarlos a través de la experimentación con dibujo, música, escritura y hasta la arqueología.