El secretario del Consejo Salvadoreño de Energía (CNE), Luis Reyes, espera entregar a la Asamblea Legislativa a inicios de 2018 el entramado legal del fideicomiso de eficiencia energética por un monto inicial de $70 millones.

En 2015, con el Banco de Desarrollo Interamericano (BID) y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) se realizó un estudio de factibilidad para crear este fideicomiso, con el cual se espera reducir el consumo de energía en las instituciones públicas a través de la sustitución de equipos e infraestructura más amigable con el medio ambiente y de bajo consumo eléctrico.

Una vez finalizado todo el esquema legal, será presentado al pleno legislativo para su debida aprobación y de esa manera el CNE iniciará la gestión del financiamiento.

“Nosotros esperamos que a finales del año o principios del próximo año, a más tardar, estemos presentándolo en las diferentes fracciones (legislativas) y del Ministerio de Economía”, agregó el secretario.

Esta propuesta contempla la fuente de financiamiento a través de un préstamo concesional con el BID o JICA, donaciones y adquisiciones de otros créditos. El dinero será administrado por el Banco de Desarrollo de El Salvador (Bandesal).

El retorno de la inversión será a través del ahorro registrado luego de echar a andar los proyectos de eficiencia energética. La institución que haga uso de este mecanismo deberá reintegrar la cantidad equivalente a lo dejado de gastar en la facturación, y los fondos serán puestos para otra reinversión de más programas, así se mantendrá el funcionamiento del mecanismo en el tiempo.

 

Más inversión

Por su parte, Mario Cáceres, director de Eficiencia Energética del CNE, estimó que para mejorar los equipos con bajo rendimiento en el Órgano Ejecutivo se necesitaría unos $140 millones, entre cambio de climatización, dispositivos de cómputo, iluminación, alumbrado público de comunas y hasta bombas. Sin embargo, lo que busca en principio es suplir las barreras presupuestarias de las instituciones.

Indicó que no todos los proyectos se ejecutarán al mismo tiempo, sino que darán prioridad a los que presenten mayor rentabilidad y ahorro.

“El fideicomiso lo que busca es tener un monto que permita ejecutar la mayoría de proyectos…Es una herramienta financiera que permite estar renovando permanentemente los equipos dentro del sector público”, agregó.

La factibilidad económica de este proyecto se visualiza en el cambio de equipo de iluminación o climatización, pero podría incluir otros programas que cumplan con las características de eficiencia energética.

Si se lograse cambiar todo el equipo bajo en eficiencia energética en los próximos cinco años se evitaría la emisión de hasta 60,000 toneladas de dióxido de carbono.