Siglos después, la Tierra volvió a poblarse y tener vida por doquier. En cuanto a los humanos, todos hablaban un mismo idioma, por lo que cualquiera podía ir de un lado a otro sin ningún problema para darse a entender con otras gentes. Pero en todos vivía el recuerdo diluviano y un día, a alguien se le ocurrió que Dios podría volverse a arrepentir de haberlos creado y era mejor estar prevenidos de otra llovedera mortal, por lo que comenzaron a construir una enorme y sólida torre, donde pensaban estar a salvo de un crecimiento de aguas. Y para hacerla impermeable, en vez de arcilla la recubrieron de betún, un derivado del petróleo. Viendo el Señor que desconfiaban de su palabra sacra les dijo a sus ángeles: “He aquí, el pueblo es uno solo, todos tienen un mismo lenguaje y no desistirán de su propósito hasta llevarla a los cielos; descendamos y confundamos su lengua, de tal manera que uno no entienda lo que habla el otro”. A este sitio se le llamó Babel, que significa confusión y es la cuna de todos los idiomas y dialectos del mundo.
De acuerdo al Art. 62 de nuestra Constitución, el idioma oficial de El Salvador es el castellano, que heredamos de los conquistadores españoles, originarios del Reino de Castilla y León. Pero, si hablamos un mismo idioma ¿por qué, entonces, no nos podemos poner de acuerdo en aspectos que interesan a toda la población salvadoreña? Por ejemplo, todo hacía indicar que en las semanas anteriores, tanto el gobierno como el partido ARENA, que prácticamente tiene la llave de solución, acordarían la aprobación de bonos para completar los compromisos de corto plazo que pesan, como espada de Damocles, sobre el país entero, salvo que evitemos incurrir en una situación de impago. Al parecer entraron de nuevo en ese “estira y encoge” que imposibilita arribar a una decisión consensuada. Después vimos al actual dirigente arenero, don Mauricio Interiano, entrar a Casa Presidencial y salir horas después con una amplia sonrisa para declarar que “quedaba a la espera de una nueva convocatoria”, pero…dos o tres días después, el presidente Sánchez Cerén, dijo por los medios, que Interiano había llevado “una propuesta muy diferente” a su partido, opuesta a la que se había hablado al interior de la residencia oficial. Bueno, unos y otros se tiran la “chirolona quebradora”, acusándose mutuamente de mentirosos, de falaces, en fin, esta situación de divergencias solo nos recuerda a la Torre de Babel que menciona la Biblia. Muy lamentable esta situación, puesto que solo nos lleva al “default” advertido por el FMI y otras entidades financieras de respeto.
