Las lecciones de la experiencia argentina son:
- Los regímenes monetarios rígidos son insostenibles.
- Mientras duran solo aseguran estabilidad de precios.
- Tienen altos costos sociales.
- Tales costos mayores cuanto mayor es su duración y...
- Los efectos distributivos de una salida caótica pueden ser muy elevados.
En nuestra opinión, el régimen de convertibilidad en Argentina colapsó porque en su misma esencia era insostenible.
Lecciones para Ecuador y El Salvador Dolarizados.
En ambos, los gobiernos renuncian a la soberanía monetaria, abandona la facultad de realizar política monetaria activa y desaparece el prestamista local en última instancia. La cantidad de dinero depende del resultado del balance de pagos y el estado nacional pierde el “señoreaje”. En la dolarización desaparecen formalmente la moneda nacional y el tipo de cambio; en consecuencia, el país pierde además los intereses que los dólares en circulación podrían ganar si se invirtieran en títulos como ocurre con las reservas internacionales en la convertibilidad.
Ambos regímenes se sustentan en una visión común y simple que es: que el único problema macroeconómico es la inflación. El problema es que esta visión ha sido desmentida por la historia y refutada por la teoría económica.
Debemos comentar que:
En primer lugar, habría que aceptar que la inflación no es un fenómeno meramente monetario, como ya ha sido señalado por la escuela estructuralista latinoamericana; que en una Economía Monetaria los precios son rígidos a la baja, pero hay cambios importantes en los precios relativos vinculados al propio proceso de desarrollo económico, esto provoca a las autoridades monetarias el dilema de elegir entre tener mayor inflación, pero sin recesión, ajustando la economía con una correcta devaluación o privilegiar la estabilidad de precios con un costo recesivo.
Una economía que no resuelve sus problemas de desarrollo no puede asegurar la estabilidad monetaria. La crítica entonces dirigida al monetarismo sigue siendo válida con relación a la “Convertibilidad y la Dolarización”, que constituyen su versión más extrema.
Una pérdida de competitividad causada, por ejemplo, por una baja en los precios de exportación implicaría un desequilibrio en la balanza de pagos, que idealmente se corregiría con la devaluación abaratando los precios en moneda extranjera de los bienes nacionales. En un régimen cambiario rígido, la única manera de mantener la competitividad es a través de la deflación generalizada que nadie desea.
Un punto frecuentemente olvidado es que la flexibilidad de precios y salarios no es una condición suficiente para evitar fuertes recesiones en caso de regímenes cambiarios rígidos. Las significativas deflaciones salariales en las depresiones de la época del patrón oro son la mejor prueba. Esto se puede en alguna medida aplicar a la economía salvadoreña pre dolarización, con el agravante de que en los años 94 al 2000 se mantuvo un tipo de cambio nominal sobrevalorado, y pos dolarización, al haber mantenido el tipo de cambio sobrevalorado; comprar los dólares con colones sobrevalorados causó inmediatamente una inflación del 70 % perdiendo la competitividad, o sea que mantuvimos el subsidio a las importaciones y el castigo a las exportaciones. Esto nos ayudará a entender lo que no se puede esperar de los T.L.C., sino tomamos mediadas correctivas que solo se aplican para la importaciones, como es el adecuado uso de la Devaluación Fiscal (subir los aranceles para hacer uso de la función fiscal, protección y compensación a la economía productiva nacional)
No obstante, en la dolarización esta vulnerabilidad se incrementa, ya que el país carece de política monetaria que permita amortiguar el impacto de los Shocks externos en las variables reales de la economía. En el índice Latinoamericano de vulnerabilidad ante el libre comercio, El Salvador es el sexto más vulnerable de 18 países de la región.
Nuestra Crisis no se podrá corregir si no se
Revisa la Implementación de la Ley de Integración Monetaria que violó la constitución, ¿Sala de lo Constitucional?, Renegociar el TLC “CAFTA”, que tiene clausulas peligrosas que no permiten controlar a los monopolios multinacionales que pueden usar el arbitraje, esto nos ha costado millones. Activar el agro (sectores productivos) con líneas de crédito, usando la moneda de curso legal, manteniendo el T.C. de ¢8.75 = $1.00
El Banco Central tiene y debe aplicar Políticas Monetarias, cambiaría el “Estado Salvadoreño”, lo confirmó en el fallo de la Sala de lo Constitucional. Es necesario implementar el Ministerio de Planificación.
