Hasta ahora se ha hablado que El Niño afecta la generación de energía y deja pérdidas en el sector agrícola, pero las imágenes de la semana pasada de largas filas de buques esperando en el Canal de Panamá elevaron las alertas también en comercio, ya que este es un punto logístico clave para la movilización de la región. En el caso de El Salvador se utiliza para mover bienes hacia China, Sudamérica y Europa.
Silvia Cuéllar, presidenta de Coexport, explicó que, por el momento, las empresas salvadoreñas no reportan una afectación directa en demoras de mercancías.
Cuéllar estimó que el 40 % de la mercadería que las empresas salvadoreñas exportan se dirige hacia Centroamérica vía terrestre mayoritariamente, mientras que otro 40 % va a Estados Unidos, que se moviliza a través de los puertos en Guatemala y Honduras. Una pequeña parte tiene como fin el sur del continente y Europa.
No obstante, la líder empresarial advirtió que El Niño no será un fenómeno que afecte solo en 2023, pues se desconoce en realidad por cuánto tiempo incidirá en el clima.
“Se están viendo esas señales y que se está viendo con cautela, y se está teniendo ese temor de qué se va a dar, y que los exportadores están pensando en cuáles son las alternativas que tienen”, indicó Cuéllar.
Vía marítima.
Coexport desconoce el alcance que la falta de lluvia pueda tener en el sector, pero advirtió que un endurecimiento de las condiciones extremas en el clima podrían traducirse en demoras en las entregas, perjudicando a sectores como el azucarero y caficultor, así como incrementar el costo por movilizar la mercancía.La caída en los niveles de agua en el Canal de Panamá no es nueva y la situación suele agravarse en cada verano, sobre todo con los períodos de sequía. El Gobierno panameño ha negado que se encuentre paralizada la terminal, aunque los medios internacionales publican las fotografías donde se visualizan largas filas de contenedores.
Sobre la situación en el Canal de Panamá, Cuéllar indicó que el impacto podría ser percibido primero por el sector importador que adquiere por esta vía insumos como la harina, la soya y el maíz amarillo, luego los embates se reflejarán en las exportaciones.
La ejecutiva aclaró que no se pueden proyectar cuándo o cuánto comenzará a incrementar el costo de los insumos y del transporte. Recordó que las alertas en el Canal de Panamá de Panamá no son nuevas, pero aseguró que la situación sigue agravándose.
Dentro de las preocupaciones de los exportadores están los insumos que se utilizan para sectores como el de alimentos y lácteos, afectados por la falta de lluvia en toda la región.
Cuéllar indicó que toda Centroamérica se encuentra bajo la misma situación, por lo que se teme un desabastecimiento que, al mismo tiempo, genere un encarecimiento de los productos finales.
Por ejemplo, la industria salvadoreña tiende a comprar maíz para producir harina, y frijoles para exportar este mismo, pero procesado.
¿Qué se puede hacer?
Asegurar de antemano el financiamiento de los insumos que se utilizarán y negociar de forma anticipada son dos de las recomendaciones que Cuéllar señaló que pueden funcionar para afrontar las consecuencias del cambio climático.Para este tipo de situaciones también es recomendado buscar otras alternativas de proveedor.
La vocera de la gremial recordó que medidas similares fueron tomadas por las empresas durante lo más duro de confinamiento por el covid-19, cuando los pedidos realizados eran mayores previendo retrasos de futuros pedidos.