Mantener una rutina de cuidado constante en la piel, aun cuando no existan síntomas visibles, es clave para el control efectivo de la dermatitis atópica, según advirtió Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI).
Esta afección altera la función protectora de la piel y se manifiesta mediante síntomas como enrojecimiento, descamación y picor recurrente. No obstante, existe una tendencia generalizada entre los pacientes a suspender la atención preventiva una vez que los signos visibles ceden.
«Uno de los errores más frecuentes es pensar que la piel solo necesita atención cuando aparecen síntomas», subrayó Sánchez Viera, recordando que al tratarse de una patología de carácter crónico, el esquema de protección no debe limitarse exclusivamente a las fases agudas.
Pautas para la rutina diaria de cuidado
Para mitigar la frecuencia e intensidad de las recaídas, la dirección del IDEI detalló una serie de medidas preventivas esenciales:
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Higiene adecuada: empleo de limpiadores suaves diseñados para pieles sensibles, evitando formulaciones agresivas o irritantes.
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Secado sin fricción: secar la piel mediante toques ligeros tras el baño, evitando el frotamiento directo para no generar irritación mecánica.
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Hidratación profunda: aplicación habitual de cremas emolientes y humectantes que aporten agua y reduzcan su pérdida. Se sugiere optar por fórmulas que incorporen ingredientes como ceramidas, pantenol, urea o ácido hialurónico para fortalecer la barrera cutánea.
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Protección contra factores ambientales y textiles: proteger la piel de las bajas temperaturas y controlar la sequedad provocada por la calefacción en interiores. En caso de sensibilidad a fibras sintéticas o lana, se aconseja priorizar el uso de prendas de algodón.
Criterios para la consulta dermatológica
Aunque el mantenimiento domiciliario es clave para mantener la piel estable, el especialista enfatizó que los cuidados diarios funcionan como un complemento y no sustituyen la evaluación médica ante una complicación.
Los pacientes deben acudir a una consulta médica si identifican brotes progresivos, descamaciones persistentes, grietas o lesiones abiertas. «El objetivo es que el paciente conozca su piel, identifique los factores que la irritan y sepa cuándo necesita ayuda médica», concluyó el médico.
