El Salvador podría enfrentar mayores presiones sobre los precios de los alimentos, combustibles y productos agrícolas debido al incremento de las materias primas en los mercados internacionales, según las proyecciones del Banco Mundial para 2026. El organismo estima que estos productos registrarán un aumento promedio del 23 % durante el año, impulsado por los conflictos internacionales y los efectos del fenómeno climático de El Niño.
El principal riesgo para la economía salvadoreña proviene del encarecimiento de la energía, cuyos precios internacionales aumentarían un 32 % en 2026.
El Banco Mundial prevé que el petróleo Brent alcance un promedio de $91 por barril, frente a los $69 de 2025, un incremento que podría elevar los costos de importación de combustibles y generar presiones adicionales sobre el transporte, la distribución de mercancías y las actividades productivas del país.
Los precios internacionales de los alimentos también representan un desafío para El Salvador. El informe Perspectivas de los mercados de materias primas, publicado el miércoles, proyecta un incremento del 10 % durante 2026 y otro 7 % en 2027. Estas variaciones podrían repercutir en los costos de abastecimiento de productos importados y, eventualmente, en los precios que pagan los consumidores salvadoreños, aunque el organismo no establece una estimación específica para el mercado nacional.
Agricultura salvadoreña enfrentaría mayores costos de producción
El sector agrícola también podría resultar afectado por el aumento de los fertilizantes, cuyos precios internacionales subirían un 14 % este año, principalmente por el encarecimiento de la urea. Esta tendencia representa un riesgo para los costos de producción de cultivos como maíz, frijol y hortalizas, debido a la necesidad de adquirir insumos para las siembras. Sin embargo, el Banco Mundial anticipa que los fertilizantes podrían regresar aproximadamente a sus niveles de precios de 2025 durante el próximo año.
A las presiones económicas se suma el fenómeno de El Niño, que podría alterar las condiciones de lluvia y temperatura en Centroamérica.
El informe advierte que este fenómeno está asociado con condiciones más secas en la región, lo que representa una amenaza para las actividades agrícolas que dependen de las precipitaciones. En El Salvador, una reducción de las lluvias podría afectar los rendimientos de las cosechas y aumentar la necesidad de sistemas de riego.
El Banco Mundial también señala que los conflictos en Oriente Próximo y las interrupciones en los envíos de productos agrícolas desde la región del mar Negro están afectando los mercados internacionales.
La combinación de mayores costos energéticos, dificultades en el transporte de cereales y fenómenos climáticos extremos podría encarecer los alimentos y aumentar los riesgos para la seguridad alimentaria, especialmente entre los hogares de menores ingresos.
En un escenario adverso, el organismo calcula que el petróleo Brent podría alcanzar un promedio de $105 por barril durante 2027, mientras que los precios internacionales de los alimentos superarían en un 12 % las previsiones iniciales. De materializarse estas condiciones, El Salvador podría enfrentar mayores costos de importación y nuevas presiones inflacionarias, aunque la magnitud del impacto dependería del comportamiento de los mercados y de los mecanismos nacionales de abastecimiento.
Pese a los riesgos, el Banco Mundial proyecta que los precios generales de las materias primas disminuirán un 7 % en 2027, siempre que no se agraven los conflictos internacionales y mejoren las condiciones de suministro. No obstante, los alimentos continuarían encareciéndose durante ese año, por lo que las perspectivas internacionales mantienen la atención sobre los costos de producción, el abastecimiento y la capacidad de compra de los hogares salvadoreños.
