La selección de España hizo historia el domingo al derrotar 1-0 a Argentina en la final de la Copa del Mundo disputada en Estados Unidos, México y Canadá, resultado con el que conquistó su segundo título mundial y se convirtió en la primera bicampeona del siglo XXI.
Dieciséis años después de levantar su primera Copa del Mundo en Sudáfrica 2010, la selección española volvió a lo más alto del fútbol internacional al conquistar su segunda estrella en apenas su segunda final mundialista, consolidándose como la selección más dominante de la era moderna.
Desde el Mundial de Corea del Sur y Japón 2002, torneo en el que Brasil obtuvo su quinto campeonato, únicamente España logró conquistar el máximo trofeo en dos ocasiones. Durante ese período, Francia disputó tres finales mundialistas (2006, 2018 y 2022), mientras que Alemania alcanzó dos (2002 y 2014). Italia, Países Bajos y Croacia también llegaron a una final en este siglo.
Con este nuevo campeonato, España suma cinco finales en grandes competiciones internacionales durante el siglo XXI: dos Copas del Mundo y tres Eurocopas. Argentina, por su parte, acumula nueve finales entre Mundiales y Copas América, mientras que Brasil registra cinco y Francia cuatro.
El título también confirma la hegemonía reciente de la Roja, que enlaza una Eurocopa con una Copa del Mundo, una hazaña que ya había conseguido entre 2008 y 2010. Además, esta fue su cuarta final por un título en los últimos cuatro años, tras disputar las finales de la Liga de Naciones en 2023 y 2025.
La victoria impidió que Argentina consiguiera el bicampeonato mundial consecutivo, un logro reservado hasta ahora únicamente para Italia, campeona en 1934 y 1938, y Brasil, que levantó el trofeo en 1958 y 1962.
Con su triunfo en el MetLife Stadium, España también completa un ciclo histórico al reunir simultáneamente los principales títulos del fútbol internacional. Actualmente es campeona del mundo en la categoría masculina, campeona mundial femenina y vigente campeona olímpica tras conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024.
El nuevo título reafirma el momento estelar del fútbol español y fortalece el legado de una generación que volvió a colocar a la selección entre las grandes potencias del deporte, consolidando un dominio que marca una época en las competiciones internacionales.