La candidata derechista Keiko Fujimori y el aspirante izquierdista Roberto Sánchez sostuvieron el domingo el único debate previo a la segunda vuelta presidencial en Perú, en un enfrentamiento caracterizado por constantes acusaciones y reproches sobre la situación política, económica y social que atraviesa el país sudamericano.
Durante dos horas y media, ambos contendientes expusieron sus propuestas sobre seguridad ciudadana, democracia, derechos humanos, educación, salud, economía y empleo. Sin embargo, gran parte del intercambio estuvo dominado por señalamientos mutuos en torno a quién es responsable de la crisis política y el incremento de la inseguridad que afecta a Perú.
La palabra que más resonó durante el encuentro fue «caos». Fujimori insistió en que representa la única alternativa para restablecer el orden frente a lo que calificó como el riesgo que encarna Sánchez, especialmente en un contexto donde las extorsiones, asesinatos y el crimen organizado se han convertido en las principales preocupaciones de la población.
Por su parte, Sánchez respondió señalando a su rival como la «Señora Kaos, con K», al atribuirle parte de la inestabilidad política que ha marcado al país durante la última década. El candidato de Juntos por el Perú sostuvo que el fujimorismo ha contribuido a las sucesivas crisis institucionales y cambios de gobierno registrados en los últimos años.
«Caos se escribe con la ‘C’ de Castillo», respondió Fujimori, quien recordó en varias ocasiones la cercanía política de Sánchez con el expresidente Pedro Castillo y su alianza con Antauro Humala, líder ultranacionalista y hermano del expresidente Ollanta Humala.
Sánchez también cuestionó a Fujimori por respaldar las denominadas «leyes procrimen», una serie de reformas impulsadas por el Congreso que, según diversos sectores, han dificultado la persecución del crimen organizado. Además, le exigió pronunciarse sobre las más de 50 muertes registradas durante las protestas que siguieron a la caída de Castillo.
En materia económica, Fujimori acusó a su adversario de prometer medidas que no impulsó cuando formó parte del gobierno de Castillo. A su vez, Sánchez criticó a la candidata por apoyar exoneraciones tributarias a empresas agroexportadoras que, según afirmó, redujeron la recaudación estatal en 20,000 millones de soles, equivalentes a aproximadamente $5,800 millones.
La líder de Fuerza Popular defendió el modelo agroexportador al asegurar que ha generado millones de empleos y oportunidades para los peruanos. Sánchez respondió recordando que durante la administración de Castillo no se realizaron expropiaciones y adelantó que, de ganar las elecciones, mantendría a Julio Velarde al frente del Banco Central.
El debate también tuvo momentos personales. Fujimori reprochó a Sánchez utilizar aspectos familiares para contrastar su imagen con la de ella. La candidata reconoció haber cometido errores durante su trayectoria política, pero afirmó haber aprendido de ellos.
«Sé que a lo largo de mi vida política he cometido errores, pero aprendí y me levanté con mucha más fuerza. Vengo viajando por mi país a lo largo de 30 años. Conozco sus problemas y soluciones. No les pido dejar de lado las diferencias, pero a pesar de las diferencias podemos encontrar la manera de hacer un mejor país», expresó.
Al cierre del encuentro, Sánchez recordó las derrotas sufridas por Fujimori en anteriores segundas vueltas presidenciales y llamó a las fuerzas democráticas a respaldar su candidatura.
«Perú le cerró filas al fujimorismo y a su legado de horror, como lo hará este 7 de junio. Convocamos a las fuerzas democráticas que quieren recuperan el orden de verdad, no el de la ‘Señora Kaos'», concluyó.