Los combates entre los rebeldes hutíes y las fuerzas del Gobierno yemení respaldadas por Arabia Saudí han reducido sustancialmente la navegación por el mar Rojo y mantienen bajo presión el tránsito por el canal de Suez y el estrecho de Bab el Mandeb, vías de entrada y salida de esa ruta para el transporte entre Asia y Europa.
Los hutíes han consolidado en los últimos días sus posiciones en la costa occidental del Yemen y se han aproximado al estratégico estrecho tras hacerse hace casi una semana con la ciudad portuaria de Moca y las islas de Zuqar, Hanish Mayor y Hanish Menor frente a las costas yemeníes en el mar Rojo.
La evolución del tráfico marítimo refleja el impacto de la situación en plataformas como PortWatch, desarrollada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Universidad de Oxford para monitorizar el tránsito marítimo, y que muestran una clara reducción de buques alrededor de la península Arábiga desde que se intensificaron los combates a lo largo del último mes.
El pasado domingo, último día con datos registrados por PortWatch, un total de 31 buques navegaron por Bab el Mandeb, de los que solo 9 eran petroleros, frente a los casi 50 que lo hicieron el mes anterior, de los que alrededor de 20 eran petroleros.
Este mismo portal muestra una reducción de buques en el Canal de Suez, ubicado en la entrada norte del mar Rojo, en esa misma jornada, en la que cruzaron solo 21 barcos (7 petroleros), frente a los 45 que pasaron un mes antes (15 petroleros).
La reducción del tráfico ha obligado a los productores del Golfo a buscar alternativas para mantener sus exportaciones como hizo Arabia Saudí, que había incrementado el uso de su oleoducto Este-Oeste, que conecta los campos petrolíferos del este del país con Yanbu, en el mar Rojo, para evitar Ormuz.
Sin embargo, Riad anunció el 11 de septiembre el cierre preventivo de esta infraestructura tras varios ataques con drones y, desde entonces, está recurriendo a transferencias de crudo entre buques frente al puerto omaní de Sohar, situado fuera de Ormuz, mientras reorganiza sus cargamentos hacia los mercados asiáticos, según fuentes comerciales citadas por el centro de estudios y análisis egipcio Egypt Oil & Gas.
En este contexto, el estrecho de Ormuz, la otra salida estratégica para los hidrocarburos del golfo Pérsico, sigue bajo bloqueo iraní, cuyas autoridades insisten en que no se reestablecerá el tránsito por la zona hasta que EE.UU. acceda a cumplir con sus exigencias.
Irán mantiene bloqueado el paso desde mediados de julio después de que Washington volviera a bombardear su territorio tras una tregua de 60 días, y condiciona cualquier reapertura al fin de la guerra y al levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y buques, entre otras exigencias.
Mientras tanto, Teherán ha mantenido contactos con Omán para crear rutas seguras de navegación por el estrecho que comparten ambos países, así como para establecer mecanismos conjuntos de gestión del tráfico marítimo, pero esos avances técnicos no han supuesto una normalización del tránsito ni una reapertura plena del estrecho.
El pasado lunes estaba prevista una reunión de países del Consejo de Cooperación del Golfo en Omán para abordar la seguridad de la navegación, pero fue aplazada sin nueva fecha ante la falta de consenso entre Irán y los países del Golfo.
