La laguna de Alegría, en el cráter del volcán Tecapa, Usulután, ha disminuido su nivel de agua visiblemente, tras la sequía que azota el país, especialmente, en la zona oriental.

Fotografías difundidas en los últimos días del cráter indican una reducción sustancial del agua sulfurada, donde decenas de turistas llegan a diario a observar el espejo de agua.

La laguna de Alegría está ubicada a dos kilómetros de la ciudad de Alegría, y forma parte del complejo volcánico de Usulután, en algunas ocasiones, especialmente en verano suele disminuir su caudal, producto de la falta de lluvia, como esta ocasión, cuando el oriente salvadoreño acumula semanas sin recibir precipitaciones.

En 2010, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) también reportó un fenómeno contrario y fue el aumento de caudal; entre abril y octubre de ese año, el espejo de agua esmeralda aumentó 43 metros de radio, según los registros, y es que al principio de año, su perímetro medía 1.39 kilómetros y en octubre pasó a medir 1.66 kilómetros.

Lo anterior obedeció a una serie de lluvias caídas a lo largo del año, especialmente, en septiembre de ese año, cuando los alrededores se inundaron.

El informe del MARN de esa fecha concluyó que la geomorfología de la laguna está influída por varios factores: la lluvia y la radiación solar.

También que la presencia de cristales de azufre, el contenido de iones sulfatos, cloruros y la acidez del agua de la laguna son parámetros que sugieren que el volcán Tecapa es activo.

La laguna de Alegría no es el único cuerpo de agua en El Salvador que ha reportado una disminución en su caudal, también el lago de Güija, en el occidente salvadoreño; pescadores que a diario se adentran a este espejo relataron que desde que comenzó la canícula, el agua empezó a bajar y ahora ya ha mermado dos metros del nivel habitual.

El presidente del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), Ricardo Navarro, también dijo esta semana a Diario El Mundo que el fenómeno está ocurriendo en el Bajo Lempa y en los ríos de Cabañas.

El Salvador y toda la región sufren ya los efectos del fenómeno del Niño, el cual, se caracteriza por la disminución de lluvias, sequías y aumento de temperaturas, luego que el océano Pacífico se caliente.

Agencias meteorológicas como Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) han calculado que las aguas internas del Pacífico han superado anomalías de hasta 10 grados Celsius y ondas Kelvin que han agravado al Niño. Las entidades prevén que a finales del año, habrá un fenómeno histórico, nunca antes visto y que en el territorio ya se traduce a sequías y calor extremo.

En El Salvador, el MARN ya registra tres sequías meteorológicas, la última desde el 7 de agosto, la cual, ha recrudecido especialmente en la zona oriental y parte de la paracentral. Hasta ayer, Medio Ambiente no se había pronunciado por esta disminución en los caudales.

El pasado 25 de agosto, Protección Civil emitió una alerta roja por la sequía y ayer, el subdirector de Protección Civil explicó que la alerta activó las comisiones municipales para trabajar con el Ministerio de Agricultura y avisar sobre los efectos en los territorios.