El déficit de lluvias podría alcanzar niveles de hasta el 90 % de probabilidad en las zonas oriental y paracentral de El Salvador, ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, según las condiciones climáticas incluidas por la Dirección General de Protección Civil en su declaratoria de Alerta Roja por sequía meteorológica y agrícola.

La declaratoria retoma la Perspectiva Nacional del Clima agosto-noviembre de 2026, elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), que prevé una fuerte influencia de El Niño y una tendencia a intensificarse hasta alcanzar una condición fuerte o muy fuerte hacia finales de 2026 e inicios de 2027.

Para el trimestre comprendido entre agosto y octubre, las autoridades proyectan precipitaciones predominantemente por debajo de lo normal y anomalías negativas en buena parte del territorio salvadoreño. El documento consigna un acumulado estimado de 6 milímetros frente a un promedio de 939.0 milímetros.

La probabilidad de registrar precipitaciones inferiores a lo normal se ubica entre 70 % y 90 % en las zonas paracentral y oriental. En la zona central oscila entre 50 % y 70 %, mientras que en el occidente del país se sitúa entre 40 % y 50 %, de acuerdo con el pronóstico probabilístico citado en la alerta.

Protección Civil también señala que durante agosto y parte de septiembre podrían repetirse períodos secos vinculados con El Niño y la prolongación de la canícula. La probabilidad de que ocurra al menos un episodio de sequía meteorológica a escala nacional durante ese período se encuentra entre 20 % y 40 %.

El país ya acumulaba durante 2026 señales de irregularidad en las precipitaciones. La declaratoria menciona un déficit de lluvias de 41 % en mayo, un inicio anticipado de la canícula y tres episodios de sequía meteorológica. El último comenzó el 7 de agosto y había alcanzado hasta 19 días secos consecutivos.

Las autoridades advierten que la combinación de escasez de precipitaciones, períodos secos recurrentes y temperaturas superiores a lo habitual aumenta el estrés hídrico y la pérdida de humedad. Este escenario podría afectar la disponibilidad de agua, la producción agropecuaria, los medios de vida y la seguridad alimentaria de la población.

Protección Civil agregó que la transición hacia la época seca está prevista para la segunda mitad de octubre, con su establecimiento pleno hacia finales de ese mes o comienzos de noviembre. Aunque la probabilidad de lluvias extremas entre agosto y octubre se estima entre 20 % y 30 %, las autoridades no descartan tormentas de corta duración acompañadas de fuerte actividad eléctrica.