Durante siete temporadas, Game of Thrones le ha dado al mundo batallas épicas, conflictos políticos y personajes inolvidables, situaciones que han provocado que la serie no desaparezca fácilmente del imaginario colectivo.

Jon Snow, Guardián en el Norte, junto a Daenerys Targaryen, armada con dos ejércitos, ahora solo con dos dragones tras la pérdida de Viserion a manos del Rey de la Noche, unirán alianzas con Cersei Lannister, quien ambiciona destruir completamente a sus enemigos de una vez por todas; el Rey de la noche que quiere acabar con todo ser viviente junto a su ejército de muertos vivientes y Viserion, verán finalmente las consecuencias de sus decisiones en esta octava y última temporada.



Todo lo que se especulaba sobre la “Larga Noche” ahora está más cerca que nunca; el invierno ya está aquí y trae consigo el destino de Westeros Poniente, pues el viaje para muchos personajes concluye en estos seis capítulos que los fans esperaban con tantas ansias. La reunión de los últimos Stark (podrías poner la reunión de Arya y Jon Snow y la llegada de Daenerys a Invernalia), la llegada del temible Rey de la Noche a los Siete Reinos y, sobre todo, quién será el que sobreviva para reclamar el Trono de Hierro, si es que Westeros (Poniente) queda en pie.

Por casi nueve años, Game of Thrones ha mostrado el claro oscuro de la sociedad contemporánea, los demonios y el vicio del poder a través de una historia fantástica ambientada en la Edad Media. Desde un principio, la serie evitó el convencionalismo de las típicas producciones norteamericanas, donde se le otorgan privilegios al bien sobre el mal; esta situación cambia aquí, ya que nadie es tan bueno y mucho menos malo, cada uno vive para cumplir sus propósitos personales, sin importar las consecuencias sobre los demás, y es debido a un intrincado juego de intereses que se vuelve tan adictiva.

En la última temporada, las diferentes historias convergen en un solo punto: la guerra contra el Rey de la Noche; atrás quedaron las intrincadas alianzas por el control de los Siete Reinos, las traiciones y los secretos de muchos personajes primordiales dentro de la trama, como Jon Snow y su origen en la casa Stark-Targaryen.

El legado de esta serie radica en la dedicación del equipo de producción por elaborar un universo tan fantástico y a la vez tan cercano a la realidad política actual, el construir una sociedad con su propia estructura, mitos y costumbres, tal como lo ha hecho George R.R. Martin. Además de diseñar batallas minuciosamente elaboradas que resultan un espectáculo visual.