La reapertura de la economía marca el punto de no retorno de la realidad nacional. No se trata de ser alarmistas, simplemente hay que apreciar los hechos como son. El punto de no retorno es el último momento posible para comenzar la actividad económica, antes de que sea demasiado tarde, es la oportunidad para evitar que se dé, un peligroso giro de país hacia la ingobernabilidad.

Suena fuerte, pero es la realidad. El país no soporta más, una cuarentena indiscriminada, que ha provocado el cierre casi total de la actividad económica. Los números hablan: La caída de la actividad económica es brutal, las previsiones de distintos tanques de pensamiento señalan un crecimiento nulo de la economía en el primer trimestre del año con una tasa de 0.3%, Las pérdidas de empleo rondan entre 240,800 hasta 669,200 empleo formales. La pobreza aumentó dramáticamente, antes de la pandemia el dato era, que en el país había más de dos millones de personas viviendo en pobreza, el cálculo más reciente es que los salvadoreños en situación de pobreza serán 3. 41 millones: La mitad de la población total.



No hay tiempo para más, se deben reunir los sectores de la vida nacional y negociar para llegar a un pacto que defina cómo, cuándo y en qué condiciones, se irá abriendo la actividad económica, a fin de lograr que los trabajadores puedan reintegrarse a las empresas y llevar el sustento a sus familias.

La alternativa ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo es la ingobernabilidad, camino derecho, para que el país no sea viable. Un terremoto político y social que ni estados de emergencia ni toques de queda podrán aplacar.

Puede explotar la caldera del malestar social acumulado de manera masiva, espontánea y violenta, que, ciertamente, tendría como detonante, que no hay reapertura de la economía, pero que, en el fondo, es el resultado de un conjunto de injusticias que se han vuelto insoportables para la mayoría. En las manos de los integrantes de la mesa para planear la reapertura esta la llave para evitar el estallido del conflicto, su escalamiento y evitar que el país sea ingobernable.

En una ciudad militarizada, con más de 800 retenes, que verifican el cumplimiento de cuarentena domiciliar, no se debe dar espacio a la posibilidad que existan maltratos a la población y si por desgracia se da un incidente de brutalidad policiaca: cuidado, que esto puede ser el detonante del estallido social que debe evitarse a toda costa.

La lista de pasos a dar, para que el trabajo de la Mesa de Reactivación Económica sea un éxito comienza con su conformación, debe estar integrada, por delegados del sector público, expertos en salud, epidemiólogos, empresarios y sindicatos de trabajadores; quienes deben de tratarse con respeto. Los insultos, las descalificaciones son el punto de partida para el fracaso de una negociación.

Con todos los insumos que existen, para desarrollar una reapertura de forma responsable, la Mesa de Reactivación Económica debería terminar su trabajo con acuerdos, a más tardar el 12 de junio, de tal manera que el 15 del presente mes, se reinicie la actividad económica. El país necesita certidumbre, saber a qué atenerse, un plan, claro, preciso, viable. No ser candidato a ser portada internacional de la ingobernabilidad.

El país cuenta con una Reserva Moral vigorosa, universidades, tanques de pensamiento, iglesias, organizaciones sociales, que estarán a la expectativa. La capacidad de aporte de estos sectores de la vida nacional es indiscutible y deben tomarse en cuenta sus ideas.

La crisis sanitaria en la que estamos metidos, va para largo, pero tiene salida. En El Salvador la gente es inteligente, laboriosa y propositiva y tiene la voluntad y los conocimientos necesarios para salir adelante.

“El Salvador como lo conocemos es un país que ha sufrido mucho, es un país que nos ha tocado reconstruir, ha enfrentado terremotos, ha enfrentado gobiernos corruptos, ha enfrentado tragedias y, sin embargo, hemos salido adelante, a pesar de todo eso estamos aquí”.

La tormenta ya terminó, ha sido un fin de semana negro producto de las intensas lluvias durante 8 días; se necesitará mucho esfuerzo para empezar a reconstruir de nuevo, los que no hemos sufrido nada en esta tragedia nos hemos levantado como siempre muy temprano, con la frente en alto para seguir adelante a pesar que por dentro estamos llorando. Es tiempo de ir de las palabras a los hechos, el país debe tener rumbo en esta coyuntura de desastre nacional. Tener una visión de país.