El Salvador enfrenta riesgos para la estabilidad de los precios debido a las lluvias extremas y el aumento de las temperaturas, según un estudio publicado en octubre de 2026 por la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA).

La investigación concluye que los fenómenos climáticos intensos pueden elevar la inflación en los países de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, principalmente por sus efectos sobre la producción y el abastecimiento.

El documento, titulado Análisis del impacto de los riesgos climáticos físicos en la inflación de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana, examinó información correspondiente al período de 1990 a 2025. En su elaboración participaron especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), del Consejo Monetario Centroamericano y representantes de bancos centrales de la región, incluido el Banco Central de Reserva de El Salvador.

Uno de los principales hallazgos es que las lluvias extremas pueden generar presiones inflacionarias durante un período de hasta seis meses después del fenómeno climático. En cambio, los efectos asociados con temperaturas superiores a los niveles habituales tienden a desaparecer aproximadamente cuatro meses después. Estos resultados corresponden al comportamiento regional y no constituyen estimaciones individuales para El Salvador.

La investigación determinó que los episodios de lluvia de máxima intensidad registrados durante el período analizado estuvieron asociados con incrementos acumulados de 0.61 puntos porcentuales en el crecimiento del índice de precios al consumidor (IPC), en comparación con un escenario sin perturbaciones climáticas. Para las desviaciones de temperatura, el efecto acumulado estimado fue de 0.93 puntos porcentuales, según el modelo regional utilizado por los investigadores.

El estudio también calculó que existe una probabilidad del 5 % de que, tres meses después de un episodio climático, el crecimiento mensual promedio del IPC regional se acelere un 37 % por lluvias extremas o un 25 % por aumentos anormales de temperatura. Los investigadores aclaran que estos efectos generalmente no persisten durante un año completo, aunque pueden representar presiones importantes sobre los precios.

Para El Salvador, uno de los mecanismos de riesgo identificados en el informe está relacionado con la producción agrícola y el suministro de alimentos. Los investigadores explican que una inundación puede reducir las cosechas y limitar la disponibilidad de productos, mientras la demanda de alimentos se mantiene. Esa combinación puede provocar incrementos de precios que, dependiendo de su magnitud y duración, terminan reflejándose en la inflación general.

Las perspectivas climáticas también generan preocupación a largo plazo. Bajo un escenario de altas emisiones globales, el estudio proyecta que, hacia mediados de siglo, los países de la región enfrentarían una probabilidad anual cercana al 50 % de experimentar presiones inflacionarias de al menos 0.4 puntos porcentuales asociadas con temperaturas elevadas. La investigación advierte que una mayor frecuencia de fenómenos extremos podría provocar que los aumentos temporales de precios se superpongan y resulten más persistentes.

Ante estos resultados, los autores consideran necesario incorporar los riesgos climáticos en los análisis económicos y de estabilidad de precios de la región, incluido El Salvador. El informe subraya que comprender cómo las lluvias intensas y las temperaturas extremas afectan la producción, el comercio y el consumo permitirá mejorar la evaluación de las presiones inflacionarias.