"Si esta prohibición persiste hasta 2030, más de cuatro millones de niñas se habrán visto privadas de su derecho a la educación más allá de la escuela primaria", anotó en un comunicado la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.
Russell subrayó que esta prohibición afecta negativamente al sistema sanitario, a la economía y al futuro de Afganistán y además lleva a que las niñas se enfrenten a un mayor riesgo de casarse siendo menores, con efectos perjudiciales sobre su bienestar y su salud.
Además, el país afrontará una escasez de trabajadoras sanitarias cualificadas y las niñas no recibirán el tratamiento médico y el apoyo necesario, pues los talibanes imponen que solo las mujeres médicas puedan atender a otras mujeres.
Este hecho, estimó Unicef, causará 1,600 muertes maternas más y más de 3,500 muertes infantiles: "No son solo cifras, son vidas perdidas y familias destrozadas", apuntó.
"Todas las niñas deben poder volver a la escuela ya. Si se sigue negando la educación a estas jóvenes capaces y brillantes, las repercusiones durarán generaciones. Afganistán no puede dejar atrás a la mitad de su población", aseveró la directora ejecutiva de la organización.
De acuerdo con Russell, a pesar de la prohibición, Unicef ha proporcionado acceso a la educación a 445,000 menores afganos, de los cuales el 64 % son niñas.
Afganistán enfrenta una crisis humanitaria marcada por una pobreza arraigada, problemas derivados del cambio climático, un gran crecimiento de la población y crecientes riesgos de seguridad, especialmente para las mujeres y las niñas, ha subrayado la ONU en otras ocasiones.