Los peruanos acudirán a las urnas el próximo domingo para elegir a su próximo presidente entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, en una segunda vuelta que enfrenta a dos proyectos políticos vinculados a expresidentes que protagonizaron intentos de ruptura del orden democrático en el país.

Keiko Fujimori busca llegar por cuarta ocasión a la Presidencia respaldada por el legado político de su padre, el fallecido expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000 y ejecutó el denominado “autogolpe” de Estado de 1992, con el que disolvió el Congreso e impulsó una nueva Constitución.

Por su parte, Roberto Sánchez compite como representante del sector político afín al expresidente Pedro Castillo, quien actualmente permanece encarcelado tras ser condenado por el fallido intento de golpe de Estado ocurrido en diciembre de 2022, cuando intentó disolver el Congreso antes de ser destituido y detenido.

Aunque separados por tres décadas, ambos episodios mantienen similitudes. Tanto Alberto Fujimori como Pedro Castillo anunciaron medidas para intervenir el Congreso, gobernar mediante decretos de emergencia y promover cambios constitucionales, aunque los resultados fueron completamente distintos.

El autogolpe de Fujimori logró consolidarse gracias al respaldo de las Fuerzas Armadas y al apoyo de amplios sectores de la población. Posteriormente impulsó la Constitución de 1993 y fortaleció un modelo económico de libre mercado. Sin embargo, su administración también quedó marcada por denuncias de corrupción y violaciones a los derechos humanos que derivaron en una condena judicial.

“Fue una medida de excepción, por la situación del país frente a dos grupos terroristas que querían controlar el país y una hiperinflación galopante (…) Esta decisión tan difícil que tomó mi padre permitió que luego se hiciese la Constitución de 1993, que aprobó la población”, manifestó recientemente Keiko Fujimori en una entrevista televisiva.

En contraste, el intento de Castillo fracasó pocas horas después de su anuncio debido a la falta de respaldo militar. Aunque Sánchez renunció al Gobierno en ese momento argumentando razones democráticas, ahora sostiene que el expresidente actuó bajo una fuerte presión de la oposición parlamentaria que buscaba removerlo del cargo.

La campaña electoral ha reavivado la polarización política en Perú. Los simpatizantes del fujimorismo justifican las acciones de Alberto Fujimori y cuestionan las de Castillo, mientras que los seguidores del exmandatario encarcelado consideran que este fue víctima de una maniobra política impulsada por el Congreso y por el Gobierno que encabezó posteriormente Dina Boluarte.

La elección definirá cuál de estas dos visiones marcará el rumbo político del país en los próximos años.