Padecer depresión está asociado a un incremento del 81% en el riesgo de fallecimiento por cualquier causa y eleva en un 101% la probabilidad de morir por una enfermedad cardiovascular frente a quienes no sufren este trastorno. Así lo concluye una investigación coordinada por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

Los participantes pasaron por una valoración inicial entre 2011 y 2012, con tres fases de seguimiento posteriores en 2014-2015, 2018 y 2022. En cada etapa se cruzó la información de diagnósticos clínicos formales con evaluaciones de sintomatología activa, permitiendo registrar también casos no diagnosticados previamente.

A lo largo del periodo de estudio se registraron 645 muertes. Para el análisis comparativo, los investigadores cotejaron las defunciones con los registros oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Índice Nacional de Defunciones, ajustando los resultados en función de variables como el consumo de alcohol y tabaco, el sedentarismo y la coexistencia de patologías crónicas.

Impacto en la salud física y factores de estilo de vida

El primer autor de la investigación, Jesús Godino-Cruz, enfatizó que este cuadro clínico trasciende el plano anímico:«La depresión causa un enorme sufrimiento en las personas que la padecen y, además, influye en su salud física.Promover intervenciones para la depresión puede mejorar el estado de salud de las personas y reducir su riesgo de fallecer por enfermedad cardiovascular u otras causas».

En este sentido, Marta Miret, profesora titular de la UAM y autora de correspondencia del artículo, destacó la relevancia de intervenir sobre hábitos modificables: «Los hallazgos refuerzan el valor de los hábitos de vida saludable,como la práctica regular de actividad física, en personas con depresión, no solo para mejorar la salud mental y física,sino también para reducir el riesgo de mortalidad».

Prudencia metodológica

Pese a la solidez de las cifras, el equipo investigador instó a interpretar las conclusiones con cautela. Los autores remarcaron que el estudio no demuestra una relación causal definitiva, y puntualizaron que el desglose por causas de muerte específicas se obtuvo a partir de un número acotado de casos dentro de la muestra global.