Bosnia-Herzegovina iniciará este viernes su participación en el Mundial de 2026 cuando enfrente a Canadá en Toronto, en un regreso histórico a la máxima cita del fútbol que no disputaba desde Brasil 2014.
La selección balcánica llega impulsada por una combinación de experiencia y juventud, aunque mantiene como principal referente a Edin Dzeko, quien a sus 40 años continúa siendo el máximo goleador y el futbolista con más partidos disputados en la historia del combinado nacional.
El encuentro ante Canadá será clave para las aspiraciones de Bosnia en el Grupo B, que también integran Catar y Suiza. Los bosnios buscan comenzar con buen pie un torneo que ha despertado una auténtica fiebre futbolística en todo el país.
La clasificación al Mundial ha sido celebrada con distintos homenajes. Este jueves, los Correos de Bosnia presentaron un sello conmemorativo dedicado a los “Dragones”, además de entregar placas de reconocimiento al seleccionador Sergej Barbarez y a Dzeko por su aporte al fútbol nacional.
En ciudades como Sarajevo, Mostar, Tuzla y Zenica se instalaron pantallas gigantes para que miles de aficionados sigan los partidos de la selección. El entusiasmo también ha alcanzado a la diáspora bosnia en Canadá, que se prepara para acompañar al equipo durante la competición.
El impacto de Dzeko trasciende el ámbito deportivo. En Breza, al norte de Sarajevo, aficionados pintaron un mural gigante con la imagen del delantero, mientras que el apellido del seleccionador Barbarez se ha convertido en una expresión popular asociada al liderazgo y la perseverancia.
Los medios locales también destacan el compromiso social de ambos referentes. Según la prensa bosnia, Dzeko donará todos los ingresos que obtenga durante el Mundial a causas benéficas, mientras que Barbarez destinará la mitad de su salario anual a proyectos humanitarios.
La historia personal de Dzeko sigue siendo una fuente de inspiración para muchos bosnios. El delantero vivió su infancia durante la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995, una etapa marcada por el asedio de Sarajevo y las dificultades familiares.
“Nuestra casa fue destruida, así que tuvimos que mudarnos con mis abuelos. Toda la familia vivía allí bajo el mismo techo, quizá 15 personas hacinadas en un apartamento de 35 metros cuadrados”, recordó el atacante en una entrevista.
En el aspecto deportivo, el cuerpo técnico ha diseñado una preparación especial para preservar el estado físico de su capitán. Dzeko regresó recientemente a los entrenamientos tras superar algunas molestias y trabajó bajo una planificación específica que combina sesiones tácticas y ejercicios físicos controlados.
El propio delantero reconoce los desafíos que implica mantenerse en la élite a los 40 años. “Tienes que trabajar un poco más que cuando tenías 20 años, pero me encanta entrenar”, afirmó recientemente, convencido de que aún puede aportar experiencia y goles en lo que podría ser su último gran torneo con Bosnia.
