Eliseo Ortíz Quintanilla, mejor conocido como “Cheyo”, jugó como legionario salvadoreño en Costa Rica en el 2008, pero debido a que fue descubierto que había bebido alcohol fue despedido de la Liga Deportiva Alajuelense. Al exjugador cuscatleco le han puesto el apodo de “cerveza” por dicho momento, el cual dice causarle risa.
“A mí me daba risa porque la verdad que cada quien vive su vida como quiere, una cosa es el fútbol y otra cosa es tu vida personal, mientras tú no faltas a los entrenos, juegues bien, rindas y hagas lo que tengas que hacer dentro de la cancha, yo creo que la vida privada cada quien la vive como quiere, al final si eso te afecta en la cancha ya uno tiene que decir esto me está afectando o no”, expresó “Cheyo” en el canal de youtube, Azul Podcast.
Quintanilla dijo que un jugador tiene derecho a divertirse, pero primero se enfocaba en las prioridades que era jugar bien al fútbol y, posteriormente, salir a disfrutar de la vida.
“Realmente yo viví mi vida durante mi carrera en el fútbol como yo quise, me gustaba salir, no lo voy a negar, primero era jugar bien y después divertirme, yo creo que todo mundo cuando eres joven tienes derecho a eso y claro obviamente siempre me gustó salir y divertirme, pero sabía las responsabilidades que tenía el día domingo en los entrenos, no lo voy a negar, no me molesta, me da risa”, manifestó Quintanilla.
El que fue número “10” de la selección de El Salvador dijo que siempre se cuidaba previo a los partidos, asimismo, resaltó que la cultura en nuestro país está “atrasada”, debido a que en cualquier nación del mundo, los jugadores disfrutan su vida.
“Siempre me cuidaba antes de los partidos, trataba de enfocarme en hacer un buen partido, jugaba sábado, hacía un gol, ganábamos o jugábamos bien, yo tenía derecho de ir a disfrutar, yo tenía derecho de salir, era mi día libre el siguiente día, nosé si es nuestra cultura o que, pero en todas partes del mundo el jugador sale”, expresó “Cheyo”.
“En El Salvador estamos que el jugador debe ser un sacerdote o cura, que tiene que ir del entreno a su casa y de la casa al juego y del juego a su casa, yo creo que nuestra cultura está atrasado, yo conviví con muchos jugadores de nivel mundial y ellos son igual o peor que uno, pero qué pasa la gente no se da cuenta, en El Salvador estamos mal en ese aspecto, el jugador tiene vida, tiene derecho a disfrutar también”, concluyó.
