Martín Aníbal Domínguez, uno de los custodios de Diego Armando Maradona, declaró este martes en el juicio por la muerte del exfutbolista y aseguró que el médico de cabecera, Leopoldo Luque, no acudía a revisar al paciente pese a las constantes advertencias sobre el deterioro de su estado de salud.

Durante su testimonio, Domínguez recordó que Maradona permanecía bajo tratamiento domiciliario en la vivienda donde falleció el 25 de noviembre de 2020 y consideró que la presencia del médico era indispensable tras la intervención quirúrgica a la que había sido sometido semanas antes. «Tenía que venir, recién se había operado, era el médico. Tenía que venir y no estaba viniendo. Y nosotros no podíamos con Diego, estaba de mal humor y trataba mal a todo el mundo», declaró.

El custodio afirmó que observó al exastro del fútbol con signos evidentes de inflamación durante los días previos a su muerte. «Siempre que lo vi estaba hinchado», señaló. Además, explicó que respondía a quienes consultaban por la salud de Maradona indicando que sufría una importante retención de líquidos.

Durante la audiencia, la Fiscalía presentó mensajes enviados por Domínguez a Luque en los que advertía sobre la hinchazón del exjugador y le solicitaba acudir a la vivienda. Al ser consultado sobre el motivo de esos reclamos, respondió: “Diego le dijo a la enfermera que estaba esperando a su médico personal».

El testigo también describió el progresivo deterioro físico del exfutbolista durante los días que permaneció en la residencia. «Diego no estaba bien, no se quería bañar, no salía de su habitación, no quería comer», manifestó ante el tribunal.

Asimismo, relató que la cocinera de la casa le informó que Maradona tenía dificultades para desplazarse hasta el baño. «Monona (la cocinera) me avisaba también que no llegaba al baño. Por eso le pusieron un baño en la habitación», añadió.

Según lo expuesto durante el juicio, Leopoldo Luque visitó al exfutbolista en cuatro ocasiones mientras permaneció internado en su domicilio, los días 17, 18, 20 y 22 de noviembre de 2020. De acuerdo con otros testimonios, el médico atribuía la hinchazón al prolongado reposo y sostenía que esa condición desaparecería con el tiempo.

La autopsia determinó que Maradona murió a causa de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada”. Peritos forenses indicaron durante el juicio que el exfutbolista presentaba un edema generalizado y que solo en el abdomen acumulaba tres litros de líquido. Además de Luque, enfrentan este proceso judicial la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la coordinadora de cuidados domiciliarios Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual.