La selección española se estrena en el Mundial este lunes ante Cabo Verde en un estadio de primer nivel. Inaugurado en 2017, casa de los Atlanta Falcons de la NFL y del Atlanta United de la MLS. $1,600 millones de inversión para un recinto que cuenta con techo retráctil, climatización y un videomarcador 360 grados.
El estadio tiene capacidad para 72,000 espectadores, ampliable hasta 75,000 para grandes acontecimientos internacionales. Además del Mundial de 2026, ha acogido una Super Bowl, finales de la MLS, partidos de la Copa América y encuentros del Mundial de Clubes.
Se estrenará en el Mundial este lunes con el España-Cabo Verde y albergará una de las semifinales del torneo, demostrando el valor de un estadio de vanguardia.
Uno de sus elementos más reconocibles es su cubierta retráctil en forma de óculo, inspirada en el Panteón de Roma. El techo está formado por ocho paneles móviles que se abren y cierran como el objetivo de una cámara fotográfica, permitiendo disputar encuentros tanto al aire libre como en un entorno completamente cubierto.
La climatización es precisamente una de las grandes ventajas del estadio en un Mundial marcado por las altas temperaturas y la humedad en numerosas sedes estadounidenses.
En Atlanta también, pero el estadio permite mantener condiciones estables para jugadores y aficionados independientemente del clima exterior, un aspecto especialmente valorado por la FIFA para los partidos disputados en Atlanta.
El estadio de Atlanta, ya que para el Mundial pierde su patrocinio de Mercedes-Benz, también destaca por su despliegue tecnológico. Cuenta con una red preparada para 6G, más de 7,600 metros cuadrados de pantallas LED, alrededor de 8.000 kilómetros de fibra óptica y un videomarcador circular de 360 grados.
Además de la tecnología y la climatización, el estadio se construyó con 25,000 toneladas de acero y una red de cableado superior a los 2,400 kilómetros.
Otro de sus aspectos icónicos es la fachada transparente de 16 pisos de altura que ofrece vistas panorámicas del centro de Atlanta.
A ello se suma una fuerte apuesta por la sostenibilidad. Fue el primer estadio profesional de Norteamérica en obtener la certificación LEED Platino y el primero del mundo en alcanzar la certificación TRUE Platino por gestión de residuos, ponderando su eficiencia energética y gestión medioambiental.
