La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) defenderá este jueves ante su Consejo la decisión de suspender la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, bajo el argumento de que las disposiciones disciplinarias no estaban suficientemente claras para resolver el caso.

La controversia surgió después de que el organismo permitió al futbolista disputar el encuentro de octavos de final contra Bélgica, pese a haber recibido una tarjeta roja en el partido frente a Bosnia. La decisión generó cuestionamientos desde Bélgica, la UEFA y eurodiputados, quienes solicitaron investigar las circunstancias en las que se suspendió el castigo.

Según fuentes cercanas al Consejo de la FIFA, la institución busca modificar la redacción del artículo 27 de su Código Disciplinario para respaldar retroactivamente su actuación, después de que se conociera la intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, quien contactó al titular del organismo, Gianni Infantino, para solicitar una revisión de la expulsión.

La normativa vigente establece que una tarjeta roja supone automáticamente una suspensión mínima de un encuentro, una disposición recogida en el reglamento y en las circulares emitidas durante los últimos 20 años. Las excepciones contempladas permiten impugnar una sanción únicamente cuando existe una confusión sobre la identidad del futbolista expulsado o cuando la decisión arbitral resulta grave y manifiestamente incorrecta.

El episodio se convirtió en una de las principales polémicas del Mundial, conquistado por España tras derrotar a Argentina en la final. Trump reconoció que llamó a Infantino porque consideraba que la acción que provocó la expulsión de Balogun ante Bosnia no constituía una falta, una intervención que abrió cuestionamientos sobre la independencia de las decisiones disciplinarias del organismo.

La Comisión Disciplinaria de la FIFA rechazó haber recibido presiones externas y explicó el pasado 6 de julio que no anuló la expulsión del jugador, ocurrida el día 1 del mismo mes, sino que decidió dejar en suspenso y a prueba la sanción correspondiente. La resolución permitió que Balogun continuara participando en el campeonato pese a la tarjeta roja recibida.

El organismo impuso al delantero una multa de $40,000 y una suspensión de un partido, aunque esta última quedó condicionada durante un período de un año. Gracias a esa medida, Balogun pudo disputar el encuentro de octavos de final contra Bélgica, selección que terminó imponiéndose por 4-1 y eliminó a Estados Unidos del torneo.

Días después de la eliminación estadounidense, el propio Balogun reconoció su sorpresa cuando recibió la noticia de que podría jugar contra Bélgica. El delantero aseguró que inicialmente pensó que se trataba de una «broma» y calificó la situación como «irreal». La FIFA deberá ahora explicar ante su Consejo los fundamentos de una resolución que continúa bajo cuestionamientos por la intervención política y la aplicación de sus normas disciplinarias.