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El entrenador del Barcelona, Luis Enrique Martínez, se ha mostrado este viernes convencido de que, para ser campeón de Liga, su equipo tendrá que ganar mañana al Granada en el Nuevo Estadio de Los Cármenes, porque el Real Madrid no fallará en Riazor.

"Esa es la sensación que tengo desde hace cuatro o cinco semanas y la sigo teniendo hoy", ha manifestado en la rueda de prensa previa al partido.

Por eso, el técnico del conjunto azulgrana ha adelantado que en su banquillo nadie estará pendiente del encuentro de La Coruña y ni mucho menos se informará de él a los jugadores.

"Solo hay una partido: el de Granada. Si no somos capaces de ganar, habrá que mirar al otro lado, pero hasta que no pite (el árbitro) en el minuto 95, no me interesa nada más", ha asegurado.

En cualquier caso, el preparador asturiano ha destacado que su equipo llega a esta última jornada habiendo recuperado las buenas sensaciones tras encadenar cuatro victorias consecutivas en el campeonato.

"Hemos recuperado el nivel en los últimos partidos. Equilibrar la tarea defensiva y ofensiva (han marcado 21 goles y no han encajado ninguno en esa racha) ha sido clave en este tramo final de la temporada", ha indicado.

Además, ha recordado que sus jugadores "ya han ganado muchas cosas" y nunca acusan la presión en "finales" como la de Granada. "Es la única que tenemos, la otra no existe para mí", ha apostillado cuando se le ha preguntado por la final de Copa del Rey, ante el Sevilla, de la semana próxima.

Luis Enrique no ha querido valorar el posible mal estado del césped de Los Cármenes -"solo me centro en lo que puedo controlar", ha respondido- ni tampoco si el Granada o el Deportivo estarán primados mañana o, por el contrario, jugarán solo por el orgullo de brindarles una última vitoria a sus respectivas aficiones.

"Yo siempre pongo la mano en el fuego por todos los profesionales del fútbol. Luego, si me quemo la mano, ya la retirare", ha afirmado al respecto.