Las eliminaciones prematuras de varias selecciones en el Mundial 2026 dejaron una preocupante estela de violencia fuera de las canchas. Entrenadores y futbolistas fueron víctimas de amenazas, insultos y ataques racistas por parte de aficionados inconformes con los resultados obtenidos durante el torneo.
Uno de los casos más notorios fue el del argentino Marcelo Bielsa, quien dejó el cargo como seleccionador de Uruguay tras la eliminación de la Celeste en la fase de grupos. El equipo sumó apenas dos puntos de nueve posibles y quedó último entre las seis selecciones sudamericanas clasificadas al Mundial. La prensa uruguaya también reportó un deterioro en la relación entre el cuerpo técnico y los jugadores antes del inicio del campeonato.
Bielsa recibió una ola de críticas e insultos tras la derrota 1-0 frente a España en el último partido de la fase de grupos. Horas después del encuentro, el entrenador asumió la responsabilidad por el fracaso deportivo y presentó su renuncia.
El también argentino Sebastián Beccacece vivió una situación similar al frente de Ecuador. Las críticas comenzaron tras la derrota en el debut frente a Costa de Marfil y aumentaron luego del empate sin goles contra Curazao. Durante ese encuentro, familiares del técnico denunciaron haber sido agredidos por aficionados en las gradas del estadio de Kansas City.
Aunque la histórica victoria de Ecuador por 2-1 sobre Alemania devolvió momentáneamente la tranquilidad al entorno de la selección, la derrota 2-0 frente a México en los dieciseisavos de final terminó por sellar la salida de Beccacece del banquillo ecuatoriano.
El colombiano Jáminton Campaz también enfrentó momentos difíciles luego de fallar una clara oportunidad de gol en el tiempo suplementario del partido de octavos de final frente a Suiza, que terminó definiéndose en tanda de penales. Tras la eliminación de Colombia, el futbolista y su familia recibieron amenazas de muerte y ataques en redes sociales, por lo que decidió no regresar de inmediato a su país. La Federación Colombiana de Fútbol solicitó a la Fiscalía investigar los hechos y condenó públicamente las intimidaciones.
El episodio recordó uno de los capítulos más dolorosos del fútbol colombiano: el asesinato del defensor Andrés Escobar en 1994, días después de anotar un autogol en el Mundial de Estados Unidos. Aunque las circunstancias son distintas, el caso de Campaz volvió a encender las alarmas sobre la violencia contra los deportistas tras las derrotas.
Los futbolistas neerlandeses Crysencio Summerville, Justin Kluivert y Quinten Timber tampoco escaparon del acoso. Tras fallar sus cobros en la tanda de penales que eliminó a Países Bajos frente a Marruecos, los tres fueron blanco de mensajes de odio, insultos discriminatorios y ataques racistas en redes sociales. La Federación Neerlandesa de Fútbol denunció los hechos ante las autoridades competentes y anunció acciones legales para que los responsables sean investigados.
