En la década de los 90 y 2000, Mike Tyson era una de las personalidades más controversiales de la farándula. El derroche de lujos y su siempre polémica forma de ser lo llevaron a tener ese estatus. Mientras cumplía parte de su condena por la violación a Desiree Washington, el exboxeador pensó que sería buena idea adoptar tigres de Bengala como mascotas.

Luego de pasar menos de cuatro años y no llegar a la condena estipulada por la Ley, Mike Tyson volvió a su mansión y lo esperaban dos pequeños tigres de Bengala, más adelante iba a adquirir uno más. Iron Max los llamó Kenia, Storm y Boris y los paseaba como si se tratara de perros domésticos y no de uno de los animales más peligrosos del mundo.

“Así sucedió, estaba en la cárcel y estaba hablando con uno de mis amigos a quien le compré autos exóticos. Y él dijo: ’Mike, también tienen algunos tigres y leones agradables. Si tuvieras uno de esos, sería genial'. Dije: ‘Sí, eso sería cierto. ¿Por qué no me pides un par? Saldré en un par de meses. Así que, cuando salí, volví a casa y tenía dos cachorros”, aseguró Mike Tyson en un podcast.


Los tigres lo acompañaban a entrenar


Años más tarde y tras un trágico accidente, el exboxeador tuvo que deshacerse de su último tigre, Kenia. Sin embargo, se mostró arrepentido y aseguró que no fue una decisión acertada tratar de domesticar a estos animales salvajes.

“Supongo que todo se debió a mis inseguridades. Quería que algo tan feroz me amara. Yo era muy tonto en ese entonces. No hay forma de domesticar a estos felinos en un cien por ciento, no hay manera de que eso pase. Ellos te matan por accidente, no es que tratan de hacerlo. Son demasiado fuertes, especialmente cuando juegas rudo con ellos. Los golpeas y de repente ellos te golpean a ti y estás muerto”, explicó el Dynamite Kid.

El duro final de Kenia


Pese a la mala decisión que tomó de tener a animales salvajes en cautiverio, Tyson se encariñó mucho con sus tigres de Bengala. Sin embargo, tuvo que deshacerse del último tras un accidente donde le arrancó el brazo a una persona.

“Alguien saltó la cerca justo donde estaba el tigre y empezó a jugar con él. El animal no conocía a esta mujer y ocurrió un feo accidente. Le arrancó el brazo. Cuando vi lo que el tigre le hizo a su mano, yo tenía mucho dinero en aquel entonces, entonces le di 250 mil dólares. Sentía un gran afecto por Kenia. La cuidé, dormía con ella, la tuve en mi habitación. La tuve cerca de 16 años. Le arrancó el brazo a una persona”, concluyó.