La combinación de períodos de mayor calor seguidos de lluvias crea condiciones propicias para una mayor proliferación de plagas que amenazan los cultivos, advirtió el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA).
En un boletín sobre las perspectivas climáticas de marzo a mayo para la región, el OIRSA señala que las anomalías térmicas y el estrés hídrico acortan los ciclos biológicos y aceleran la proliferación de plagas.
Durante los períodos de calor se generan condiciones para la propagación de plagas como trips y pulgones, mientras que en ciclos de lluvias constantes aumenta el riesgo de enfermedades fúngicas y bacterianas.
Esta advertencia se basa en los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que proyecta una transición del fenómeno de La Niña débil a condiciones neutras del sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Esto, agrega el OIRSA, se traduce en una mayor variabilidad climática, debido a la ausencia de un patrón dominante que influya en el clima.
Según los modelos climáticos, se anticipa entre un 40 % y un 60 % de probabilidad de registrar temperaturas superficiales por encima de la media histórica en México, Centroamérica y República Dominicana.
Sin embargo, para el período lluvioso se espera un comportamiento heterogéneo. En Centroamérica y México se prevé que las precipitaciones se mantengan cercanas a los promedios, mientras que la influencia atmosférica residual de La Niña en el Caribe podría reducir las lluvias por debajo de lo normal.
“El escenario climático previsto para marzo a mayo indica un riesgo fitosanitario regional de moderado a alto, con mayor probabilidad de incremento en enfermedades fúngicas policíclicas durante el establecimiento de la temporada lluviosa. Asimismo, las anomalías térmicas positivas previstas podrían favorecer el aumento poblacional de insectos vectores, incrementando el riesgo de virosis en etapas tempranas del cultivo”, indica el OIRSA.
Plagas de mayor riesgo
Entre los principales riesgos fitosanitarios para la región, el OIRSA menciona la langosta voladora centroamericana, cuya población crece en períodos secos prolongados seguidos de lluvias.
En ese sentido, el organismo advierte que existe un riesgo moderado de esta plaga si en marzo se presentan condiciones relativamente secas en focos tradicionales del sur de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, seguidas de lluvias entre abril y mayo, lo que incrementa la eclosión masiva de huevos. Esta especie puede migrar más de 150 kilómetros diarios y afectar cultivos de granos básicos a su paso.
Asimismo, el OIRSA alertó sobre un riesgo de moderado a alto de trips, una plaga que se alimenta principalmente de plantas de frijol y daña flores y vainas. También puede afectar cultivos de cebolla, tomate, chile y hortalizas de hoja.
Este insecto es favorecido por temperaturas cálidas y condiciones secas. Según el organismo, si aumentan las lluvias, su presencia puede disminuir, pero se eleva el riesgo de virus transmitidos por estos vectores.
De igual manera, se advirtió sobre los pulgones, que se multiplican en condiciones cálidas y afectan hortalizas, frutas, maíz y frijol. Además, esta plaga puede transmitir más de 275 especies de virus.
Las condiciones de calor extremo también favorecerían el incremento de descortezadores de pino. El OIRSA señaló que existe un riesgo moderado a alto en zonas de bosques de pino en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
En cuanto a enfermedades, el OIRSA menciona el tizón foliar y la roya común, que afectan principalmente al maíz, mientras que la roya y la antracnosis representan un riesgo moderado a alto para el cultivo de frijol. En el caso del arroz, se identifica la amenaza de la piricularia.
Para los cultivos hortícolas, se advierte riesgo de mildiu, tizón temprano, virosis y bacteriosis, concluye el organismo.
