El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha desembolsado $56 millones en programas de intermediación financiera para mujeres.
“Hasta diciembre de 2023 y por medio de los programas de intermediación financiera, el BCIE ha desembolsado más de $56 millones a mujeres empresarias en beneficio de más de 12,980 hogares”, indicó este miércoles la directora ejecutiva del BCIE, Gisela Sánchez.
Sánchez señaló que, entre 2010 y 2023, se apoyaron a 87,270 negocios liderados por mujeres bajo los programas dirigidos a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
“Hemos protegido más de 200,000 empleos de mujeres”, indicó la vocera del BCIE.
El banco señaló también que se otorgaron $63.9 millones en financiamiento para las mujeres empresarias afectadas por el covid-19. En esta operación, unos 3,500 negocios fueron beneficiados.
“Hemos proporcionado garantías parciales de créditos a más de 620 empresas dirigidas por mujeres con más de $6 millones, en donde ONU Mujeres fue un aliado estratégico”, puntualizó la institución financiera.
El BCIE señaló que sus tres pilares fundamentales se centran en la innovación tecnológica, la inclusión financiera y la colaboración con entes internacionales como ONU Mujeres. Además, los programas mencionados son parte de la estrategia para facilitar la “expansión de los servicios financieros” con el fin de “empoderar a las mujeres”.
Necesidad.
La directora regional de ONU Mujeres, María Noel Vaeza, aseguró que las empresarias necesitan acceder a recursos productivos para obtener una autonomía económica.ONU Mujeres destacó la ejecución del programa Mujeres, Economía Local y Territorios (MELYT), que ya se encuentra en su segunda fase de ejecución, una iniciativa a cargo de la Embajada de Italia en El Salvador en beneficio del pueblo salvadoreño, Guatemala y Honduras, en la región del Trifinio.
En el marco del conversatorio “Camino hacia la igualdad: prácticas y políticas para el acceso de las mujeres y mercados en Centroamérica”, la vocera de la oficina de la ONU recomendó a los países desarrollar y fortalecer un marco normativo, así como impulsar el desarrollo de políticas de inclusión financiera.
Los países también deben incorporar la innovación en las instituciones financieras en relación a los productos que ofrecen.
A esto se suma la necesidad de capacitaciones y la combinación de inclusión financiera con políticas de promoción de empleo y aumento de la productividad.
“Por último, incorporar medidas de apoyo en el reconocimiento y redistribución del trabajo no remunerado, por eso hablamos tanto del trabajo no remunerado, de la importancia de la corresponsabilidad, y de la comunidad y la sociedad”, indicó Vaeza.
