El progreso social en El Salvador no logra despegar debido al bajo acceso a la educación, señaló Manuel Sánchez, coordinador del Centro de Progreso Social, una institución impulsada por la Fundación Poma.
La institución presentó ayer los resultados del Índice de Progreso Social (IPS) 2022 correspondientes a El Salvador, elaborado por el Social Progress Imperative para más de 160 países. Este informe recoge una serie de variables sobre la calidad de vida de las personas y el acceso a derechos universales.
Sánchez señaló que una de las principales debilidades encontradas en el estudio radica en la educación, un renglón donde se obtuvo 64.62 de 100 puntos posibles, en la posición 121 de 169 a nivel mundial, una calificación que convierte a este factor en el más bajo de 12 sectores que analiza dicho instrumento.
El índice pone la educación en un deterioro mayor que el de la calidad del medio ambiente, y el acceso a la educación avanzada, ambos en una posición lejos del promedio sobre el IPS general de El Salvador, que ronda los 64.42 puntos y coloca al país en el peldaño 99.
Sánchez destacó que estos “indicadores deficientes” deben ser una preocupación para El Salvador.
“Nos preocupa en particular los temas relacionados con la educación superior porque representan la capacidad de las personas de poder generar recursos, de poder tomar buenas decisiones de vida en el futuro, y así gozar con una mayor calidad de vida ”, acotó.
Calidad educativa.
Sánchez aseguró que, aunque se invirtió en expandir la cobertura educativa en la década de 1990, esta no abarcó el bachillerato y la educación superior, por lo que también existe una falta de calidad.Por su parte, el vicepresidente de Fundación Poma, Alejandro Poma, indicó que los ocho informes que se han presentado desde que se comenzó a medir el IPS en El Salvador, en 2014, el país ha logrado avances significativos en el progreso social. Sin embargo, con la pandemia de covid-19, el país se encuentra en una “coyuntura retadora” para encaminarse al bienestar de su población.
De esta forma, tanto el ámbito de salud y educación serían indicadores pendientes de atención.
“En el área de educación enfrentamos una disminución en la matrícula de educación primaria y secundaria, además de un difícil acceso de educación superior”, dijo Poma.
