En los años 90, el recordado médico Juan Mateu Llort emprendió una cruzada de concientización sobre las graves consecuencias de conducir en estado alcoholizado o drogado. Su voz tranquila llamaba a la prevención ante tanto accidente por parte de borrachos al volante. El médico se volvió un símbolo de la conducción responsable, y su trabajo y su sacrificio sin límites por esta cruzada le valieron el reconocimiento de toda la sociedad.

Casi tres décadas después, tristemente, seguimos enfrentando esta problemática y las consecuencias, por supuesto, siguen siendo muy graves para la sociedad salvadoreña.

Entre el 1 de enero y el 31 de agosto, las autoridades han detectado, en promedio, casi cinco conductores ebrios diariamente. En lo que va del presente año, la conducción bajo los efectos del alcohol o drogas se ha convertido en la séptima causa de accidentes viales, ya que han causado 437 siniestros en los que han resultado lesionadas 272 personas y han provocado la muerte de 20 personas.

La inmensa mayoría de los fallecidos y lesionados no son los borrachos que conducían, son personas inocentes, conductores responsables o peatones que tuvieron la pésima suerte de que estos irresponsables los embistieran.

El Viceministerio de Transporte expresaba ayer su preocupación por el elevado número de conductores ebrios o drogados que fueron detectados en los últimos días, parece que todos los irresponsables se fueron de fiesta detrás del timón. Es fundamental que las autoridades sigan siendo estrictas al respecto y que no toleren estas conductas.