Ejercer el voto no solo es un derecho fundamental sino una obligación para mantener nuestro sistema democrático, para exigir cambios y mejorar el rumbo del país. Opciones hay para nuestras preferencias políticas y afinidades personales y esa es la riqueza de la democracia.
Es importante participar en las elecciones, apreciar la democracia y la posibilidad de premiar o castigar a los candidatos que se postulan. El Salvador ha tenido elecciones limpias desde mediados de los 80 y la población siempre ejerció su voto con valentía a pesar de todas las dificultades que se han enfrentado en la historia reciente y así debe seguir sucediendo.
Como ciudadanos tenemos derecho de exigir una elección limpia, transparente y sin lugar a dudas. Esa es responsabilidad del Tribunal Supremo Electoral que debe cumplir con eficiencia y transparencia sus obligaciones, con la mesa pareja para todos los participantes.
También debe ser una obligación de los partidos políticos de respetar al adversario y aceptar los resultados que decida el pueblo.
Nuestro llamado es que el ciudadano vote, acuda a ejercer su derecho y escoja un mandatario que pueda enrumbarnos correctamente por un camino de prosperidad, armonía, seguridad y paz; que respete toda corriente de pensamiento de la sociedad salvadoreña y que vele por los intereses de todos los ciudadanos.