De Corea del Sur a Guatemala, de España a Paraguay, las medidas de contención de la pandemia de covid-19 van poco a poco desapareciendo y su más emblemática señal, la mascarilla, empieza a quedar guardada en las gavetas y recuerdos de estos años difíciles que iniciaron con aquel brote de coronavirus en Wuhan, China.

Irónicamente mientras el mundo entero empieza a normalizarse, grandes ciudades chinas han vuelto a confinamientos infrahumanos, donde sus ciudadanos carecen de las más mínimas libertades y sufren problemas hasta para alimentarse.

Lo cierto es que la pandemia va retrocediendo a niveles casi de endemia y algunos especialistas hablan ya de que el covid-19 se convertirá en una especie de influenza estacional. Pero repiten con insistencia la necesidad de vacunarse con todo y sus respectivo refuerzos.

Aquí mismo en El Salvador más de 10.6 millones de dosis de vacunas contra el covid-19 ya fueron aplicadas. De ese total, casi 4.3 millones completaron las dos dosis, mientras que 1.6 millones ya se aplicaron la tercera dosis y 185 mil la cuarta. Es importante vacunarse y tomar los refuerzos.

Lamentablemente, como se ha visto en China, la pandemia sigue ahí, hay aún camino por recorrer y hay que mantener cuidados. Aunque la mascarilla ya no es obligatoria en el país, es importante su uso en lugares cerrados, debemos aprender las lecciones sobre la ventilación y sobre evitar grandes aglomeraciones porque es el principal foco de infección. Hay que seguirse cuidando, volver totalmente a la normalidad prepandemia es la aspiración de todos.