El alcalde de Tegucigalpa, Juan Diego Zelaya, alertó a la población sobre la necesidad del ahorro de agua ante la caída crítica de las represas por El Niño y el año más seco registrado en el país, mientras que su gobierno reactiva 41 pozos para abastecer barrios, hospitales y escuelas, mantiene racionamientos cada doce días y prepara obras para reducir fugas y ampliar el suministro.

«Estamos en una situación bastante crítica», dijo Zelaya a EFE mientras supervisaba la reactivación de uno de los 41 pozos para aliviar la crisis hídrica de la ciudad.

Explicó que esta medida «es algo importantísimo, porque son pequeñas nuevas fuentes de abastecimiento» que, aunque «no sustituyen una represa, sí alivian la comunidad cercana».

Los pozos sirven para llenar cisternas que suministran agua en barrios pobres que no tienen acceso directo al servicio.
Zelaya aseguró que los pozos se encontraban «abandonados, sin panel de control, sin bomba».

«Es un problema con el cual vamos a vivir los próximos catorce o quince meses, nos estamos preparando», resaltó el alcalde, quien además le recordó a los capitalinos que aunque en los últimos ocho días se han registrado precipitaciones, «no resuelven el problema porque con estas lluvias no se llenan las represas».

Tegucigalpa es una ciudad altamente vulnerable que sufre si no llueve o si cae una tormenta torrencial de media hora, que inunda partes bajas y causa muchos destrozos.

Doble alerta en la ciudad

En estos días, la ciudad de dos millones de habitantes, está en doble alerta, «roja (emergencia) por una crisis hídrica que viene desde mayo, y alerta amarilla (vigilancia) por lluvias», subrayó el funcionario.

La actual crisis hídrica se debe a que 2026 ha sido el año en el que menos ha llovido en la historia de la capital, algo que, según Zelaya, ocurre en otras ciudades del mundo por causa de El Niño.

«Las represas han bajado a niveles que de repente no los mirábamos desde 1997, el problema es que ahora somos un millón de capitalinos más. Eso nos ha obligado a tomar algunas decisiones fuertes, ahora el racionamiento de agua en la capital es cada doce días», destaca Zelaya.
Dijo que a pesar de las más recientes lluvias el nivel de las dos represas que abastecen de agua al 80 % de la población de Tegucigalpa «siguen en un nivel crítico bajo», entre el 24 y el 25 % de su capacidad.

Zelaya señaló que no se sabe si El Niño se extenderá hasta 2027 -los expertos afirman que sí-, pero que en todo caso se debe hacer un uso racional del líquido en estos meses, porque «nos tiene que servir para noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril y mayo, esperando que vuelva a llover en mayo del otro año».

Según proyecciones de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), las precipitaciones mermarán en octubre, algo inusual en Honduras, ya que septiembre, octubre y noviembre han sido meses de huracanes y tormentas tropicales en el Caribe, pero en 2026 no han llegado.

Zelaya indicó que a mediano y largo plazo la Alcaldía ha emprendido varias acciones, como la continuación de una nueva represa «estratégica» cuya construcción estuvo paralizada durante 18 meses por la administración anterior, que comenzará a funcionar en 2028, entre otras obras de abastecimiento de agua.

Tuberías obsoletas

Otro proyecto a mediano y largo plazo es la reducción de pérdidas que sufren las dos principales represas de la ciudad, debido a una red de distribución vieja y obsoleta.

Según Zelaya, entre las dos represas y las viviendas de los usuarios conectados al sistema de distribución «se pierde el 40 % del agua», en una ciudad cuya última represa fue construida hace 37 años.

Para reducir las pérdidas, será modernizada la red de distribución con el cambio de las viejas tuberías y la instalación de micros y macromedidores, un proyecto en el que serán destinados 150 millones de dólares con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA).

La Alcaldía también recibe otra ayuda de las Naciones Unidas y la Cooperación Española, indicó el alcalde.