Cuba implementará un plan de emergencia para enfrentar la grave escasez de combustible que atraviesa el país, derivada del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, informó el gobierno la noche del viernes en cadena nacional.
Las primeras medidas incluyen el racionamiento del combustible disponible, el fomento del teletrabajo, la reubicación laboral en el sector estatal, clases semipresenciales en las universidades y la reducción de frecuencia en viajes nacionales por tren.
El anuncio fue realizado por varios ministros y el viceprimer ministro, Óscar Pérez-Oliva, tras una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros.
“No vamos a colapsar, porque el pueblo cubano no colapsa”, afirmó Pérez-Oliva, quien añadió que el poco combustible se destinará a los sectores económicos fundamentales, como el turismo, y servicios esenciales.
El ministro del Trabajo, Jesús Otamendiz, detalló que las empresas estatales deberán reorganizar sus recursos humanos para permitir el trabajo remoto y facilitar traslados internos. Por su parte, el titular de Educación Superior, Walter Baluja, anunció que las universidades pasarán a un esquema híbrido de clases, para reducir la movilidad.
El transporte ferroviario también sufrirá recortes. El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez, señaló que las rutas nacionales de tren operarán solo cada ocho días por destino, como parte del ahorro energético.
Para reforzar la autosuficiencia alimentaria, Pérez-Oliva adelantó que se impulsará la agricultura urbana y familiar, ante la caída en la producción agrícola provocada por la crisis de combustible.
Retorno al “Periodo Especial”
El presidente Miguel Díaz-Canel, en un mensaje televisado la noche anterior, indicó que el nuevo paquete de medidas se inspira en el “Periodo Especial” de los años 90, cuando la caída del bloque soviético dejó a Cuba sin recursos energéticos y obligó a aplicar planes de supervivencia como la “opción cero”, que incluía uso de tracción animal, carbón vegetal y producción local de alimentos.
Además, se anunció la distribución de paneles solares a trabajadores esenciales, centros comunitarios y entidades bancarias, y se facilitará a las empresas privadas la importación directa de combustibles.
La crisis energética se ha intensificado desde mediados de 2024 debido a fallas en las antiguas plantas termoeléctricas y a la falta de divisas para importar petróleo. Sin embargo, la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, el pasado 3 de enero, agravó la situación al interrumpir el suministro que Caracas ofrecía a La Habana.
Expertos estiman que de los 110,000 barriles diarios que necesita Cuba, Venezuela aportó unos 30,000 en 2025. El pasado 29 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden presidencial que amenaza con sanciones comerciales a países que abastezcan de petróleo a la isla.
El analista energético cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió que, de no llegar nuevos cargamentos, la isla podría enfrentar una “grave crisis” a partir de marzo. Hasta la fecha, solo se ha registrado la llegada de un petrolero desde México con 86,000 barriles de crudo.
