Reza Pahlavi, hijo del último shah de Irán y exiliado en Estados Unidos, presentó este viernes un “plan de cien días” para ejecutar una transición política en su país, en caso de que colapse el actual régimen islámico. El opositor pidió a la comunidad internacional actuar de inmediato para facilitar ese proceso, al que calificó como “urgente” para salvar vidas.
Durante una rueda de prensa, Pahlavi acusó al estamento clerical iraní de convertirse en una “fuerza de ocupación” que ha “secuestrado” la nación, y planteó una hoja de ruta que comenzaría con la “restauración de la confianza económica” y el aseguramiento de los servicios básicos. Paralelamente, se pondría en marcha un proceso constitucional bajo supervisión internacional que desemboque en “elecciones libres y justas”.
El objetivo, según explicó, es devolver el control del país a los iraníes para establecer un “Irán libre y democrático que conviva en paz con sus vecinos”.
“Este poder les ha sido arrebatado por este régimen, y es hora de devolvérselo”, afirmó.
Pahlavi aseguró contar con el respaldo popular necesario para liderar ese cambio.
“Estoy seguro de que tengo el apoyo de mis compatriotas. Conocen mi trayectoria, mi compromiso con la democracia y los derechos humanos. Confían en mí”, dijo.
Asimismo, defendió una eventual intervención militar de Estados Unidos contra las estructuras represivas del régimen iraní, argumentando que dicha acción podría “evitar más pérdidas humanas y debilitar al régimen hasta dejarlo sin capacidad de resistencia”. A su juicio, esto facilitaría una retirada de la cúpula clerical y aceleraría el colapso del sistema.
El líder opositor subrayó que cuanto antes actúe la comunidad internacional, “más vidas podrán salvarse”. En ese marco, reiteró su confianza en el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Creo que el presidente es un hombre de palabra. Ha dicho que la ayuda está en camino y confío en su compromiso”, expresó.
Las declaraciones de Pahlavi se producen mientras Irán vive una ola de protestas antigubernamentales que se ha extendido por casi 20 días, con disturbios y represión en varias ciudades, en medio de un creciente descontento social.
