Más de 423,000 personas en Honduras han sido víctimas de desplazamiento forzado interno en algún momento de sus vidas, según un estudio divulgado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en conjunto con instituciones estatales hondureñas.

El informe, elaborado entre junio y agosto de 2024 con apoyo del Instituto Nacional de Estadística (INE) y otras entidades, estima que esta cifra representa el 4.5 % de la población total del país, evidenciando la magnitud de un fenómeno que hasta ahora no había sido medido con precisión.

El estudio detalla que las mujeres constituyen el 55 % de las personas desplazadas, mientras que los menores de edad representan el 11 %, lo que refleja el impacto diferenciado de la violencia en grupos vulnerables.

“Al medir el desplazamiento interno, ponemos nombre y rostro a una realidad persistente y convertimos los datos en una herramienta clave para que el Estado diseñe políticas públicas que protejan y devuelvan la dignidad a miles de familias hondureñas”, afirmó el director del INE, Rony Pacheco.

ACNUR advirtió que las personas desplazadas enfrentan mayores riesgos de inseguridad, pobreza extrema y hambre, además de perder sus bienes materiales. En el caso de los niños y adolescentes, se incrementa el peligro de ser reclutados por estructuras criminales.

El informe también señala que un 38.5 % de los afectados se vio obligado a abandonar su hogar tanto por la violencia como por desastres naturales, lo que agrava las condiciones de vulnerabilidad.

En términos demográficos, el desplazamiento es más frecuente entre personas de 15 a 34 años, grupo que concentra el 38 % de los casos reportados.

Asimismo, las principales concentraciones de desplazamiento se registran en zonas urbanas como Distrito Central y San Pedro Sula, ciudades marcadas por altos niveles de violencia.

Por su parte, la representante de ACNUR en Honduras, Kathryn Lo, subrayó que este tipo de estudios permite al Estado comprender mejor el fenómeno y avanzar en la atención a las víctimas. “Comprender mejor la magnitud y la evolución” del desplazamiento es clave para que las familias afectadas puedan reconstruir sus vidas con dignidad, indicó.