El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrenta su primera gran prueba de gestión apenas días después de asumir el poder, debido al terremoto de magnitud 7.4 que golpeó al país y obligó al nuevo Gobierno a modificar su agenda para atender la emergencia.

De la Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto, tenía previsto iniciar su administración con énfasis en temas de seguridad, pero el terremoto obligó al Ejecutivo a concentrar sus esfuerzos en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, algunas de las regiones más afectadas por el desastre.

El mandatario se desplazó a las zonas golpeadas para coordinar la respuesta gubernamental y mostrar la presencia del Ejecutivo ante una catástrofe que, según el Servicio Geológico Colombiano, corresponde al terremoto más fuerte registrado en el país durante este siglo.

La emergencia también generó diferencias entre los balances divulgados desde la Presidencia y los reportados por autoridades regionales. De la Espriella informó este martes de 181 fallecidos en todo el país, mientras los recuentos de Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Caldas sumaban unos 240 muertos.

La diferencia ocurre después de que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informara que, por instrucciones del presidente, los datos oficiales relacionados con el terremoto serían divulgados exclusivamente por la Presidencia. La decisión contrasta con la promesa de De la Espriella de descentralizar el poder y otorgar mayor protagonismo a las regiones.

Además de los fallecidos, el presidente reportó 2,595 personas heridas y 195 desaparecidas. El balance gubernamental incluye 1,136 viviendas destruidas, otras 8,357 averiadas, 48 edificios colapsados, 85 centros de salud afectados y daños en aproximadamente 74 carreteras.

La atención de la catástrofe ocurre además durante la transición administrativa entre el Gobierno del expresidente Gustavo Petro y la nueva administración. La falta de comunicación que caracterizó el traspaso de poder provocó que ministros del nuevo Ejecutivo tengan que trabajar junto con funcionarios de la administración anterior mientras terminan de asumir los nuevos responsables de las instituciones.

Una de esas transiciones ocurrió en la UNGRD, donde Javier Pava estuvo al frente de la respuesta durante las primeras horas posteriores al terremoto antes de entregar la dirección al geólogo David Tamayo Roldán, nombrado por De la Espriella para reorganizar la institución tras los escándalos de corrupción registrados durante el Gobierno anterior. El terremoto ocurrió el lunes a las 7:34 a.m., con epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, cerca de los límites con Valle del Cauca y Risaralda.