El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que la ofensiva militar contra Irán podría concluir en un plazo de “dos o tres semanas”, tras asegurar que su principal objetivo ya fue alcanzado.
Desde la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que Teherán ya no representa una amenaza nuclear, al afirmar que “no tendrá armas nucleares” tras las acciones impulsadas junto a Israel.
“Hemos logrado un cambio de régimen. Ahora bien, el cambio de régimen no era uno de mis objetivos. Mi objetivo era que no tuvieran armas nucleares, y ese objetivo se ha alcanzado. No tendrán armas nucleares. Pero estamos terminando el trabajo, y creo que lo lograremos en unas dos semanas, tal vez un par de días más”, declaró.
El Presidente de Estados Unidos reiteró que Irán no podrá desarrollar armamento nuclear en el corto plazo y defendió la ofensiva como una medida necesaria frente a lo que calificó como un liderazgo radical.
“Y cuando estén listos, tal vez dentro de mucho tiempo, tendréis un presidente como yo que irá allí y los derrotará contundentemente”, agregó.
Pese a la dureza de sus declaraciones, Trump también apuntó a un posible escenario de negociación con nuevas autoridades iraníes, a las que describió como “más razonables”.
“Quieren llegar a un acuerdo más que yo”, afirmó, al tiempo que insistió en que el conflicto se resolverá en un periodo breve.
El mandatario también se refirió al impacto económico del conflicto, especialmente en el precio del petróleo y el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos del comercio energético global.
En ese sentido, marcó distancia sobre la responsabilidad de Estados Unidos en garantizar el tránsito en la zona y señaló que otros países deberían encargarse de asegurar sus propios suministros.
“Lo que pase en el estrecho no va a tener nada que ver con nosotros”, subrayó, al reiterar que las tropas estadounidenses abandonarán la región en las próximas semanas.
