Oriente Medio vivió el sábado una nueva escalada de tensiones tras la decisión de Irán de reinstaurar un control estricto en el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo.
La medida se produce luego de que Teherán acusara a Estados Unidos de obstaculizar el tránsito marítimo en la zona, en medio de un frágil alto el fuego que podría romperse en los próximos días.
El Cuartel General Central Jatam al Anbiya indicó que no se permitirá la apertura del paso, ni siquiera para buques comerciales, mientras persista lo que consideran bloqueo estadounidense.
En paralelo, el Gobierno británico denunció que patrulleras iraníes abrieron fuego contra un petrolero cerca de Omán, aunque sin reportar víctimas.
El estrecho de Ormuz permanece bajo restricciones desde el 28 de febrero, cuando comenzó la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel en la región.
Irán confirmó que analiza propuestas presentadas por Washington a través de Pakistán, pero advirtió que no hará concesiones en las negociaciones.
“La República Islámica de Irán está evaluando (las propuestas de EE.UU.) y no ha dado aún una respuesta”, señaló el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
El organismo insistió en que no aceptará “ninguna concesión” y condicionó cualquier avance a que Estados Unidos retire lo que calificó como demandas excesivas.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump aseguró que su país no cederá ante presiones y advirtió sobre una posible reanudación de ataques.
“No pueden chantajearnos”, afirmó el mandatario, quien dejó abierta la posibilidad de no extender el alto el fuego si no hay avances antes del miércoles.
Trump también indicó que las conversaciones continúan, aunque bajo una postura firme por parte de Washington.
En otro frente, la tensión se trasladó al sur del Líbano, donde un ataque contra una patrulla de Naciones Unidas dejó un casco azul muerto y tres heridos.
Francia responsabilizó al grupo Hizbulá, aunque la organización negó su participación en el incidente.
El Ejército de Israel confirmó bombardeos en la zona, argumentando acciones de defensa propia, en medio de cuestionamientos por una posible violación del alto el fuego.
El panorama regional refleja un incremento de la inestabilidad, con múltiples focos de conflicto que complican la posibilidad de un acuerdo inmediato.
