Como muchos salvadoreños, José Campos tuvo que salir del país en 1989 siendo un niño de tres años, para realizar la arriesgada travesía hacia Estados Unidos junto a su madre. Allá se estableció en San Francisco, California, donde descubrió su talento artístico.

Conocido por su nombre artístico “Studio Lenca”, en honor a las raíces de su madre, Campos es hoy un artista mundial. Su trabajo más reciente se expuso en Seúl, Corea del Sur y actualmente tiene una pieza en la galería de arte Hauser & Wirth en Londres. En septiembre tendrá muestras en Berlín, Beirut, Dubai, París, Roma.

“Mis obras son como una oportunidad de contar mi historia. Mi obra es sobre mi vida pero también es una forma de conectar con personas que tienen una historia similar”, dijo Campos en una entrevista con Diario El Mundo durante una visita a El Salvador, tras nueve años de ausencia.

“Vengo de un origen muy humilde y al entrar a estos espacios donde históricamente no se permitía presentarme, traigo conmigo a toda la gente que represento”, explicó Campos, quien nació en Santiago Nonualco, La Paz y actualmente reside en Londres.



Para Campos, exponer en escenarios de todo el mundo “es como navegar a través de las fronteras y reidentificar estos espacios para gente como nosotros” y sostiene que pese a las diferencias culturales, los diversos públicos entienden su arte.

“Ellos entienden lo mejor que pueden, por ejemplo, en Corea del Sur no fue necesariamente sobre mí, siendo salvadoreño, la gente se conecta con mis pinturas porque les gusta el trabajo que ven, lo que es genial porque mi trabajo está hablando de una experiencia humana no específicamente de la historia de El Salvador De hecho es lo que yo pienso, habla de la condición humana”, dice.

El pintor siente que su arte “es cómo veo el mundo. Soy yo, no puedo negarlo”.

Campos destaca también el papel de su madre en su obra “porque ella nunca me detuvo de hacer arte, nunca me desanimó, quizás no entendía lo que pasaba, pero siempre fue abierta para permitirme el espacio para hacer lo que necesitaba hacer, así que creo que es una combinación de ambas cosas, apoyo y persistencia”, señala Campos, quien recuerda que su primera muestra fue en el garaje de su mamá.

El salvadoreño destaca la influencia de la coreógrafa alemana, Pina Bausch, porque “su trabajo es muy visual” y en El Salvador se declara enamorado de la obra del pintor Antonio Bonilla.



Campos se declara “una especie de embajador de El Salvador con mi obra, porque trato de presentar una perspectiva positive del país”. El artista espera regresar a pintar al país porque encuentra mucha inspiración.

“Veo tanta inspiración en los mercados, los colores de las tienditas, la naturaleza, quiero explorar y desarrollar mi trabajo de una manera más auteentica y tengo que volver más seguido”, subrayó.

Su obra por todo el mundo


Studio Lenca ha presentado sus obras en galerías de Estados Unidos, Reino Unido, Líbano, Corea del Sur, Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Italia, Singapur, España, Bélgica, y El Salvador.
Las pinturas de Studio Lenca cuentan una historia autobiográfica que navega por fronteras e identidades destruidas, redibujadas y borradas por la colonización y la guerra.