Los avances tecnológicos, el fortalecimiento de la normativa y una mejor comprensión del comportamiento de los suelos han permitido reducir los riesgos estructurales frente a eventos sísmicos en El Salvador en las últimas dos décadas, aseguraron especialistas en ingeniería estructural durante la entrevista radial de La Tribu.
De acuerdo con el presidente de la Asociación Salvadoreña de Ingenieros Estructurales (ASIE), ingeniero Rodrigo Garay, uno de los mayores avances en el ámbito de ingeniería ha sido la tecnología y la incorporación de estudios preliminares sobre los suelos donde se proyecta construir con el objetivo de reducir riesgos ante un movimiento telúrico.
Entre los estudios se incluyen análisis de suelo, respuesta dinámica de los terrenos y revisiones geológicas específicas para cada obra, las cuales aseguró permiten procesar y analizar sobre sismos pasados que afectaron al territorio salvadoreño.
"El tema del internet e inteligencia artificial nos hace un poco más fácil tener acceso a la información, procesarla y analizarla, en eso hemos mejorado mucho, en poder analizar mejor la información, ser más extensos en los estudios que realizamos y aprovechar el estado de la práctica en sociedades avanzadas y aprender de ellos".
Rodrigo Garay, presidente de la Asociación Salvadoreña de Ingenieros Industriales.
El ingeniero señaló que el diseño estructural moderno en la construcción de edificios parte de anticipar el peor escenario posible, con el objetivo de que los daños sean mínimos o inexistentes ante un evento sísmico. Garay recordó los terremotos de 1986 y 2001, los cuales dejaron miles de pérdidas humanas y daños materiales.
En ese sentido, Garay manifestó que en los últimos años se comenzó a utilizar herramientas de diseño que permiten anticipar y controlar mejor el daño estructural. Estas tecnologías hacen posible decidir en qué partes de una edificación se concentrará la disipación de energía durante un sismo.
"Se está empezando a utilizar herramientas de diseño que anticipan más el daño, es decir, podemos decidir en la estructura donde va a concentrar la disipación de energía durante los sismos", detalló el ingeniero.
Entre estas soluciones destacan los sistemas de aislamiento sísmico y disipación de energía, que, afirmó, ayudan a reducir la fuerza que llega a las estructuras. El experto indicó que, desde el año 2010 estos sistemas se han aplicado en puentes de gran tamaño, con el objetivo de que, tras un sismo importante, puedan seguir operando sin daños significativos. Además, destacó que también son utilizados en edificios esenciales como hospitales y centros educativos.
En relación con la construcción en altura, el especialista explicó que los edificios más altos suelen ser "más flexibles" y, en teoría, enfrentan menores daños sísmicos. Sin embargo, advirtió que estos proyectos requieren análisis más complejos y una cuidadosa selección del tipo de suelo donde se cimentan.
"Entre más alto es un edificio es más flexible para sobrellevar un sismo y las aseveraciones que genera un sismo son mayores a estructuras más rígidas o de mediana altura".
Rodrigo Garay, presidente de la Asociación Salvadoreña de Ingenieros Industriales.A
Por su parte, el jefe del área de Inteligencia Territorial de la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss), Alex Chávez, destacó el uso de satélites e imágenes de radar, herramientas que permiten conocer con mayor precisión cómo se mueve el suelo antes y después de un sismo. “Hoy se puede identificar qué zonas se desplazaron y en qué magnitud, algo que antes no era posible”, indicó.
Ambos expertos coincidieron en que el carácter volcánico y tectónico del territorio salvadoreño representa un reto permanente. No obstante, aseguraron que los avances en tecnología, regulación y conocimiento técnico han mejorado el comportamiento de las edificaciones frente a los sismos.
A 25 años del terremoto de 7.7 grados en la escala de Richter, el 13 de enero de 2001, que dejó cerca de 1,000 fallecidos y 1,150 edificios públicos dañados, expertos en ingeniería estructural afirmaron que la prevención y la innovación en infraestructura son claves para evitar daños severos y proteger la vida de las personas ante eventos sísmicos de grandes magnitudes.
