Chepe Ruiz, el salvadoreño que arrancó el 1 de abril una nueva aventura, pedalea en Viena, capital de Austria. Sigue a su compañera, la escritora, fotógrafa y ciclista, la holandesa Marica van der Meer. Juntos han recorrido más de 1,400 kilómetros desde Holanda.

Partieron de Workum, un pueblo de Países Bajos, ya pasaron por Berlín (Alemania), Praga (República Checa), Viena (Austria). Su siguiente punto de llegada es Budapest, Hungría.

Es una vuelta al mundo en 800 días. Llevan 28.

Las bicicletas de Marica van der Meer y del salvadoreño Chepe Ruiz.
Las bicicletas de Marica van der Meer y del salvadoreño Chepe Ruiz.



Domitila, una bicicleta de montaña de fabricación japonesa de los años ochentas con rodado de 28 pulgadas y que él mismo equipó con componentes Shimano, le sigue el ritmo.

“Estamos en un pueblo a 120 kilómetros de Praga, son ocho horas de diferencia con El Salvador. Vamos camino a Viena. La ruta es muy dura, nos ha caído lluvia, estamos durmiendo en los bosques porque Europa es muy caro. Hoy encontramos un camping, necesitamos cargar todo el equipo y darnos una ducha”, relata a Diario El Mundo el salvadoreño de 44 años originario de Garita Palmera, Ahuachapán.

Poco después Chepe Ruiz ya está en la República Checa y muestra emocionado la bandera salvadoreña.

Domitila está totalmente equipada: dentro de una alforja trasera lleva ropa de invierno y de verano deportiva; y la otra guarda la bolsa de dormir, un pequeño colchón y una almohada. Cada cantidad de kilómetros se hidratan y se alimentan, acampan o buscan dónde dormir.

La ruta incluye 33 países de Europa, Asia, América Latina y África.

La primera etapa tardará un año, desde Holanda hasta Japón. De ahí tomarán un barco hacia México y continuarán en bicicleta por Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Al llegar a Suramérica tomarán un barco hacia África y seguirán el viaje en dos ruedas en Senegal, Mauritania, Marruecos, España, Portugal, Francia, Bélgica y hasta entonces retornarán a Holanda, su punto de partida.

La ruta de la vuelta al mundo en 800 días.
La ruta de la vuelta al mundo en 800 días.



"Lo he cambiado por estar acampando en este bosque", rememora Chepe Ruiz la renuncia a su empleo.



"La fe y hablar con la gente, ser simpático, lograr un trago de agua, buscar dónde dormir, la magia que viene del camino", dice Chepe Ruiz.

“Así vamos de 15 en 15”.

Todo está planificado. Van der Meer, quien guía el viaje, ha previsto un recorrido de 792 días.

Todos los días, se despiertan más o menos a las 7:00 de la mañana, deshacen el campamento, preparan un desayuno con granola, semillas, cereales, avena, yogurt griego sin sabor y la fruta que puedan conseguir: guineos o bananos, manzanas o peras. “Yo siempre me hago dos tazas de café obligatorio”, dice Chepe Ruiz.

Se reanuda el pedaleo.

Nuestra rutina es pedalear 15 kilómetros, paramos, tomamos un trago de Coca Cola, una galletita, andamos caramelos, el azúcar ayuda para la subida, así vamos, de 15 en 15”.


Cuando llevan 45 o 50 kilómetros, aproximadamente a la 1:00 de la tarde, paran a hacer un “refuerzo”, un almuerzo liviano, que puede ser pan con queso. “Porque no podés comer mucho en el almuerzo, muy lleno es difícil viajar en bicicleta”, explica. El pedaleo concluye a las 5:00 de la tarde porque deben tener dos horas de luz para poder instalarse.

Chepe Ruiz es vegetariano. La cena, que sí debe ser fuerte, pueden ser frijoles, arroz, vegetales y unas especies de mediterráneo. Después, deben dormirse a las 8 o 9 de la noche. “Nos comunicamos con la familia, mandamos la información, marcamos el mapa”, relata.

Chepe Ruiz hizo tortillas de maíz con harina que encontró en una tienda china en Berlín, Alemania.
Chepe Ruiz hizo tortillas de maíz con harina que encontró en una tienda china en Berlín, Alemania.




Dependiendo de la ruta, cada día recorren de 80 a 120 kilómetros al día en sus bicicletas. “Si es una ruta de montaña hacer 80 es una proeza. Si es una ruta plana hemos hecho hasta 119, tiene que ver el viento, problemas mecánicos, yo ya pinché, se me arruinó una parrilla, tiene que ver tu salud”, continúa Chepe Ruiz.

Cada dos semanas o 12 días deben tomarse uno o dos días sin pedaleo para escribir, afinar la ruta y marcar sus próximos puntos de llegada en el celular.

El acampado se empieza por la tarde cuando aún hay luz del día.
El acampado se empieza por la tarde cuando aún hay luz del día.


El mango del mundo

No es cualquier viaje. Ambos han tenido la oportunidad de ver hermosos paisajes y apreciar los animales en los bosques. “Ahorita estamos acampando en un bosque espectacular, por suerte, ya frontera con Austria”, dice feliz. Luego, revela uno de sus planes de este viaje: el mango del mundo.

Bastante nieve, en un bosque, pasó una manada de venados, ¡qué impresionante!, son de esas cosas que uno dice ¡vale la pena pedalear!, ¡vale la pena aguantar frío!, ver estos seres tan maravillosos en su hábitat natural”.





Chepe Ruiz lleva un poquito de tierra de cada país para sembrar una semilla de mango y ponerlo a crecer en Garita Palmera, su pueblo natal. “Para sembrarlo en la escuela de Garita Palmera, de donde soy yo, para que los niños coman del mango del mundo”, cuenta emocionado.

Cada vez que sube una cuesta, dice que se imagina llegando a la frontera de El Salvador con la bandera y la tierra de todos los países. La fuerza de este viaje le sale del “amor a la patria”.

La voluntad, la voluntad y saber que represento a un pueblo honorable, históricamente valiente, que no se deja por nada y llevo una bandera por todos los países diciendo que yo pertenezco a ese pueblo honrado, pueblo trabajador, de gente soñadora, de gente que le echa ganas... De ahí sale la fuerza, de ustedes, del pueblo, del amor a la patria”.


Chepe Ruiz extraña a su madre y a su hija, que vive en Uruguay, desde donde él viajó hacia Holanda para iniciar su periplo. No fue fácil tomar la decisión. Él tenía un buen empleo pero renunció y no lo podían creer: “Lo he cambiado por estar acampando en este bosque y con la idea de llegar a Mongolia y levantar la bandera de El Salvador, de llegar a China, Rusia, Japón”.



"Este es un proyecto que mi compañera lo ha venido elaborando y lo hablamos, ¿quién no quisiera darle la vuelta al mundo en bicicleta? Para mí tiene más valor eso que un sueldo; cuando en tu vida hay un sentido y no solo un interés económico, te transforma”, explica.

Este es un proyecto que incluye la producción de material literario para compartirlo tanto con El Salvador como Holanda. “Ella es una leyenda del ciclismo en Holanda que ha hecho varios viajes por el mundo. Nos pusimos de acuerdo en este proyecto, es un proyecto serio. De Europa lo representa ella, como holandesa; y de América Latina, va Chepe, de la Garita Palmera, de El Salvador”, relata Chepe Ruiz, soltando siempre su risa de alegría.

La holandesa Marica van der Meer y el salvadoreño Chepe Ruiz partieron desde un pueblo de Holanda.
La holandesa Marica van der Meer y el salvadoreño Chepe Ruiz partieron desde un pueblo de Holanda.